miércoles, 12 de agosto de 2015

GOLPE DE ESTADO EN MARTE

               
                Me acaban de decir que en esta excursión el tiempo será muy bueno, esto según los Marcipujarros, cosa que yo no acabo de comprender debido a que el firmamento está de color azul, signo que representa que puede llover, aunque no nevar porque no es la temporada de nieves, según me había dicho mi amigo Marci  en otra ocasión.--
                Por fin todos nos vamos reuniendo en una gran explanada frente al hotel, donde hay estacionados varios vehículos ( si se les puede llamar así ), que consisten exteriormente en esferas circulares de unos tres metros de altura y de entre diez  a veinte metros de diámetro; porque los hay de diferentes tamaños, con pocas diferencias de estilos, aunque sí de colores, en lo que respecta a su aspecto exterior.--
                Se abren unas puertas correderas e invitan a subir a la especie de bólido que está preparado para levantar el vuelo.--   Lo que a mi me extraña e impresiona, que dispuesto para salir y que no estén en marcha los motores, que deberá de tenerlos, y que una vez dentro del citado vehículo se mueva en plan de marcha, lento al principio y acelerando la velocidad; pero, aún así no consigo oir ningún ruido de motores.--  ¿cómo se mueve este artefacto, me pregunto?.--   Miro hacia delante y consigo ver a mi amigo Marci en el centro del esférico, bien amplio por cierto, que a su vez me mira y me transmite un saludo a través de su mueca, que en él significa una sonrisa.--
                 Por suerte me toca compartir asiento con la Ninfa oriental, que aunque no nos entendemos hablando, estamos creando un nuevo código de señales entre nosotros.-    Miramos al exterior para observar el paisaje y entonces me doy cuenta por primera vez desde que hemos embarcado en aquel artefacto, que no sé si se mueve el bólido o es el paisaje el que alcanza velocidades de auténtico vértigo.- 
                Por fin, sin saber el tiempo que llevamos ni mucho menos la distancia recorrida, y menos aún dónde estamos.-   Son momentos en que empieza el vehículo circular a tener una velocidad moderada, que con toda claridad se podía apreciar los objetos, los árboles, los edificios y hasta algunos seres de la especie marciana que deambulaban de acá para allá.--   Pero lo más intrigante de todo el espectáculo que teníamos ante nuestros ojos en aquellos momentos, es, ni más ni menos, que en vez de volar parecía que íbamos andando y viendo el paisaje y las gentes, y los árboles  y los  bosques, los caseríos y sus jardines muy atípicos, las ciudades y los viandantes que andaban de un lado para otro.--

                 Si para mí resulta increible lo que estoy viendo, y es una vivencia real, es imaginable que cuando lo cuente. 

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