CAPÍTULO I I.- 2
Aquellos señores que vinieron a hablar
con mi padre llevaban grandes garrotes y como era verano llevaban, igual que
nosotros, sombreros de palma para guardarse del Sol.- En los sombreros llevaban unas iniciales
pintadas, que yo estaba acostumbrado a ver en el pueblo, (UGT).-
Pero todos estaban siempre juntos y pertenecían al Comité que habían
formado.- Más tarde pasaron otros, que
llegaron a que les diéramos agua, y también llevaban unas letras pintadas
(CNT), que no se lo que significaban, aunque , a decir verdad, ningunas
iniciales sabía yo lo que significaban.-
Ya estábamos de vacaciones los chicos de la
escuela.-
Yo sabía leer y escribir
correctamente, según mi maestro, y las cuatro reglas.- A mí me enseñó mi padre.- También tenía buena idea del mapa de España,
de sus ríos, lagos, montañas, etc. .-
Me gustaba mucho estudiar, y como mi abuela ya no está cuando escribo
esto, tengo que alabarme yo un poquito diciendo que era de los primeros de
clase.- Mi abuela habría dicho igual de
mí.-
Yo quería quedarme
con la cara de aquellos señores que los
vía en el pueblo diariamente, y algunos, además de los garrotes,
llevaban escopetas, y otros unas pistolas.-
Nadie podía trabajar en el campo.-
Mi abuelo y mi padre acordaron de segar la mieles de noche, y se
acostaban cuando salía el Lucero del Alba.-
Yo estaba toda la noche con ellos, pero no trabajaba.- Mi misión era estar pendiente del camino y
avisar cuando viera asomar a los del comité.-
De esta forma pudieron segar el campo
en muchas noches y llevarlo a la era, y trillar de noche, aventar,
llenar el grano en sacos y trasportarlo al granero de casa.- Todo lo hacían de noche.-
Recuerdo que el 18 de julio se armó un
follón, cuando mi padre estaba metiendo el grano en el granero.- Corría la gente de un lado a otro, se oían
tiros a los lejos.- Yo estaba asustado,
porque esperaba ver asomar a los tipos de los sombreros y los garrotes y los
pistolones.-
Mi Padre cerró las puertas y dijo que no
saliera nadie de casa; pero él se fue,
no sabemos dónde, ni tampoco cuando volvería.-
Recuerdo que me quedé con mi abuelo, que tiró
de las lloraderas, me cogió entre sus brazos y me decía entre hipo e hipo
: ¡Van a ocurrir desgracias, muchas
desgracias
En esto que bajó mi abuela, desde la planta
de arriba, y venía también llorando.- Nos abrazamos los tres y llorábamos casi
a gritos.- Tantos gritos dábamos que mi
madre nos oyó, desde arriba, y apareció
con mis tres hermanos más pequeños y todos venían llorando.-
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