SRA DIRECTORA
FLOR DE LOTO
Tyllo abrió el debate sobre las
ganancias de esas veinticuatro horas.- Y
protocolariamente señala a su pareja Kioto: señora directora, sería pedir mucho
que diera cuenta a esta reunión del balance de pérdidas o ganancias en las
veinticuatro horas anteriores?.- Será
satisfecho, señor Tyllo, como primer accionista de esta empresa, y hago
extensivo a toda la reunión.-
Deduciendo gastos de facturas de pedidos en este período, gastos de
material del contenido del almacén, roturas y efectos secundarios, sueldos y
propinas al personal trabajador, se puede asegurar que a la empresa le quedan
libres dos mil quinientos Martos, sin entrar en detalle de los céntimos.-
(Martos=moneda)
Se hizo un grave silencio, roto
por Españolo, que dijo: Ya quisiera yo que todo el conjunto de las empresas del Pueblo Nuevo del Desierto,
que dirigimos nosotros cuatro: hotel, comercios, restaurantes, bares, oficinas
, etc rindieran libremente al año lo que a vosotros en veinticuatro horas este
pequeño local, tan bien dirigido por Tyllo.- El señor Marko, dio su opinión,
que dijo le pareció un verdadero disparate lo que había propuesto Tyllo.- Y
ahora me encuentro con que hemos superado el beneficio de un año, neto.-
¿Como expusiste tanto desde
un principio?, le preguntó Kioto a su amor.-
Con amor como el tuyo no se puede perder nunca, me lo jugué todo a una
carta.- Y Tyllo atrajo a la será directora
la sentó en sus rodillas y la estuvo besando hasta que Kioto perdió el
conocimiento por asfixia.- Cuando
recobró el equilibrio cerebral, dice a Tyllo:
tú no me quieres viva, lo que quieres es asesinarme, y se lanzó ella a
besos de tornillo y decía: ahora verás lo que es una japonesa besando,
españolito.- A ver Kioto, aquí estoy yo
viendo muchos cardenales, y obispo por todo tu cuerpo.-
¿Alguien abusó de
ti?.- Si, majadero, ese sinvergüenza que
desde la piscina a la cama y viceversa se aprovechaba como un pulpo de esta pobre
chica, abandonada a no sé cuántos millones de kilómetros de no sé qué
planeta.- Pero gandul, si tienes que
tener aún carne mía entre tus manazas.-
Yo creí anoche que estaba con drácula, y además convertido en pulpo
gigante, que tenía veinte manos, cientos de ventosas y mi vida corría
peligro.- Podías haber gritado pidiendo
socorro.- Sí, para tortas estaba el
horno.-
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