LOS ROJOS
DE FUENTES DE CESNA
Se había formado gran
revuelo en el pueblo de Puentes de Pesna desde las primeras horas de la
mañana.- Corría la noticia, de boca en
boca, de que los nacionales de PieKra ReKonda con los que venían, estacionados
en el AlKarrobo de los pechos, se había unido y estaban atacando a los rojos de
las Puentes. La vuelta de la Sierra se decía que estaba tomada por la Falange y
el barrio de la Erilla.- Los esbirros
del Tuerto correteaban desde la plaza del pueblo hasta la cochera de Pío, con
las caballerías robadas.- Uno de los
asaltantes del cuartel de la Guardia Nacional en Algar, que se llevó un
subfusil, se entretenía en disparar a los aviones nacionales que volaban de vez
en cuando por encima del pueblo.-
Por el camino de la
Solana, con salida por los Huertos o molino de Diego bajaban reatas de caballerías con cargas, que solo los
rojos sabían lo que llevaban.- Pesna
abajo y camino del río Gekil buscando el paso por Almuerzos para salir a de Gatas en la parte
sur del río.- Desde la gran atalaya en
que estaba la casa de mis abuelos se podía ver el desalojo que están realizando
los rojos.- Al parecer, el reino del
rojerío en Puentes tenía sus días contados y quién sabe si sus horas.- El sonido de ametralladoras, en contraste con
los disparos de escopetas y pistolas era permanente.- Todos los indicios eran característicos de
una lucha no muy lejana, entre el barrio de la Erilla ocupado y el sector del barrancón ocupado por los rojos.- Los ecos del tajo de las Puentes repercutían
muchos disparos.-
La
Falange llevaba días cortando retirada por esa parte y las fuerzas procedentes de Alkarrobo estacionados en el barrio de la
Erilla, no dejaban más salida que era cruzar el río kenil.- De ahí las
caravanas de caballerías por las cuestas abajo camino del río, cargadas, sabe
Dios de qué, aunque conociendo los antecedentes de los rojos tiempo atrás, solo
podía ser de los saqueos de cortijos y del pueblo.- Lo que nadie sospechaba era donde pensaban
poner la tienda de los saqueos.- La
última vez que se tuvo noticias desde Loja fueron que los nacionales habían instalado
puestos de mando en los Ventorros.-
El
Tuerto y sus huestes han pasado el río y cabalgan largo y tendido corriéndole a
la humedad de las balas nacionales, porque el canguelo que llevan no les
permite detenerse ni un momento por si les echan el guante.- Desde las Puentes se oían a los chiquillos
cantar la copla que andaba siempre de boca en boca: Los comunistas corren y se
esconden, porque al escuchar la voz de nacionales, el cuerpo se les
descompone.- Hicimos un alto en el
camino para descansar, mientras escuchábamos los tableteos de las
ametralladoras ya casi en el centro del pueblo, señal de que los nacionales
están dentro y son dueños del pueblo.-
Desde
nuestro observatorio podíamos ver la rata de caballerías al otro lado del río
subiendo hacia los montes para perderse camino de la libertad corriéndole a los
nacionales.- Pero se llevan los trofeos
ganados en el pueblo y alrededores a base de robos y saqueos, malos tratos, y
como en mi caso y de mi abuelo, llantos y lágrimas por robos y malos
tratos.- Que la suerte les proteja que
falta les hace el día que tengan que rendir cuentas ante la ley.- Seguimos caminando a la Hacienda del Morrón, hasta
perder de vista el pueblo y poco a poco el ruido del tableteo de las armas.-
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