viernes, 4 de diciembre de 2015

MIS RECUERDOS DE LA GUERRA EN MARTE


LA LUCHA DEL HORNILLO

El tío Bakilio nos contó la historia del Horkillo, un pequeño barrio que hay en lo alto de la cuesta que viene de la Puente del Caña.-  Está bastante alto y para llegar a la plaza del pueblo hay que pasar por allí.-  Resulta que varias mujeres rojas se parapetaron en sus casas del Horkillo y no podían subir por el camino, de tal forma que los que venían  procedentes de las fuerzas de Izkájar no podían pasar.-  Las señoras rojas, escopeta en mano, parece que las dejaron encargadas de defender el territorio abandonado por sus compañeros de las obras de caridad.-  Tuvieron que entrarles por el  detrás del las casas y amenazar con volar las casas si no se entregaban.-   La sorpresa fue mayúscula cuando salieron no más de media docena de mujeres con escopetas y brazos en alto a entregarse.-

                         Les dieron órdenes de que salieran también los hombres y se reían diciendo que no había hombres y que sólo eran ellas.-  Cuando registraron las casas comprobaron que era cierto.-  Tenían abundancia de comestibles y preguntaron donde los habían obtenido y dijeron que del centro de la casa del pueblo.-  Y dónde está ese centro.-  En la Iglesia que era el economato del partido.-  Mientras el tío Basilio contaba se reían las vecinas, pero mi abuela dijo, que ese economato había repartido parte de lo que le robaron en su casa el Tuerto y sus barbudos, y que todas aquellas caballerías llevarían el botín de los robos y saqueos del pueblo y los cortijos de su campo.-

Las señoras, llamadas las Malkaritas, eran las mujeres, hermanas y parientas de los rojos, que como dos que duermen en el mismo colchón suelen ser de la misma condición, decidieron luchar y defender el poderío y el sustento de los saqueos, que al parecer también servían sus casas de economatos, por la abundancia con que se habían servido.-   La fiesta en la plaza tenía visos de alargarse y la noche se echaba encima.-  Como ya el camino estaba despejado de barbudos, la Robles dijo que teníamos que cenar en su casa y que Pío nos llevaría más tarde, cuando se acabara el parte de Sekilla, por si decía algo de la toma de las Puentes.-  Yo me fui al patio con las dos hermanas y estuvimos entretenidos jugando y charlando, mientras los mayores hablaban de sus cosas, hasta que asomó la Robles diciendo que la cena estaba servida.-   Anipny y mi abuela eran muy amigas y además las dos muy religiosas.-

Aquella noche, entre todas las batallas de la guerra que contaba Pueipo del Plano desde, nos dio la sorpresa de la batalla del pueblo.-  En un anejo de Algar, a unos veinte kilómetros del pueblo, llamado se ha dado hoy una batalla inusual.-  Las tropas nacionales procedentes de Algar y el Pigueral por el este del anejo y las que procedían del pueblo de Izkájar que entraron por el oeste se encontraron que los rojos huían cuesta abajo camino del río gekil, por lo que parecía que la toma del anejo era un paseo militar.-  Pero he ahí que en algún punto del anejo se habían hecho fuertes un grupo de mujeres rojas, las parientes mujeres rojeriles, y le entablaron batalla a las fuerzas que procedían por la parte oeste.-

Estaban dispuestas, no a defender la localidad, sino a defender el abundante economato que les dejaron sus huidos familiares.-  Ahora se queda en la localidad las fuerzas de la Palange y se retiran las tropas militares.-  Esto es asombroso, decía Pío en su comentario.-  Aún no ha terminado la fiesta en la plaza y ya nos están contando los acontecimientos acaecidos este día en este oculto pueblo, perdido en el campo del término de Algar.-  Después del parte nos fuimos a casa y Pío fue con nosotros.-

 

 

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