miércoles, 6 de enero de 2016

MARIANO RAJOY PRESIDENTE


LA INDIGNIDAD EN LA CALLE

                     Da que pensar y mucho, el desmadre del veintidós de marzo, que llenó Madrid de ataque al poder gubernamental legítimo, como un golpe de Estado, reuniendo a todas las fuerzas españolas antisistemas y anti todo lo establecido, dispuestos a masacrar a las Fuerzas de Orden Público y dejar claras sus intenciones de golpe de Estado.-  Apoyados, asesorados y con la cobertura de grupos políticos parlamentarios que aún después de la masacre de los violentos a las Fuerzas del Orden, aún tienen el valor y la sangre fría de seguir apoyando la violencia, en vez de condenarla abiertamente como era su deber.-

                      Pero el miedo social de la mayoría de ciudadanos que sufrieron las consecuencias de daños, de coacción de libertad para circular, de considerar las injusticias de los indignantes violentos sin respeto a nada ni a nadie, viene un juez, según la prensa, y dice que los detenidos por la Policía no actuaron con intenciones de hacer daño.-  Los que andamos un poco flojos de legislación, nos preguntamos si abrirle la cabeza a un policía o pegarle un ladrillazo cuando está caído en el suelo, si en una intención salvaje de desestabilizar el orden público para derribar al Gobierno los indignados son angelitos, qué buenas leyes.-

                   La indignidad llegó a cruzar las fronteras con sus voces pidiendo a la Troica Europea o a quien corresponda que nada de pagar las trampas que hizo el gobierno anterior, porque de ahí viene la crisis económica.-  Ya que en el año dos mil cuatro, cuando dejó de gobernar el Partido Popular España tenía superávit, según los últimos enfrentamientos en el Parlamento entre Aznar y Zapatero.-  El socialista comunista contestó al actual presidente del Partido Popular, que había conseguido sacar España del caos económico que dejó el socialista Felipe: cuando yo gobierne  no habrá superávit, habrá déficit, y se salió con la suya, dejando una herencia económica caótica.-  A la hora de pagar los destrozos, salen a la calle los indignantes violentos de toda España apoyados y asesorados por los grupos con ansias de volver al poder, que de pagar trampas nada.-  Los ciudadanos españoles han de vivir del trabajo del resto de europeos.-  Este no es el milagro de España.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario