domingo, 20 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA




                                                     EL MAESTRO DON ESTEBAN
Era un hombre apolítico, bueno, culto, muy social, que tenía un gran prestigio ganado en el pueblo, de toda la ciudadanía, independientemente del color de las banderías del momento.-   Tal vez por eso lo siguieron dejando los marxistas que en las escuelas.-  Daba clase a los jóvenes hasta los dieciséis años, y por las noches daba clases a adultos por su cuenta, sin que por este trabajo le pagaran, según decía él.-  No intervenía en política, ni en reuniones de las masas .-  Él y su mujer, doña Pilar,  que ella se encargaba de las clases de las niñas, solo se ocupaban de sus menesteres.-
Por las noches se reunía en casa de Pío con Manoliche y mi abuelo, aunque el abuelo no podía oír, pero yo se lo contaba al día siguiente, y además, le leía la Prensa que me llevaba de casa Pío.-  Yo era el chiquillo mejor enterado de los acontecimientos de la guerra, llevaba mis propias notas, de lo que se sentía orgulloso don Esteban y también mi abuelo.-  Resulta que me gustaba mucho leer y también escribir, y no podía pasar sin escribir algo o de leer lo que encontraba.-  Cualquier papel que encontraba tirado y vía que estaba escrito tenía que leerlo.-
Los libros que había en casa de Pío tenía autorización para leerlos, y el maestro me daba, de vez en cuando algún libro interesante que me encantaba, como el Lazarillo de Tormes o el Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha.-  En verdad no tenía demasiado tiempo, porque entre estudiar, leer la Prensa, ayudar a los abuelos, cuidar ganado, y algún rato con mis amigos de correrías, me faltaba tiempo hasta para dormir lo suficiente.-  Un contraste entre los que se juntaban conmigo, porque ellos tenían todo el día para sus correrías por el pueblo.-

Pero no me arrepiento, porque cuando me enfrentaba en la escuela con los mayores, como José Músico, y otros de su edad, ninguno me untaba la reja con saliva, como decíamos los chicos en los juegos.-  Estaba siempre por delante de ellos en matemáticas, ortografía, geografía, historia y de todas las asignaturas que nos daba don Esteban.-  Tenía dos ventajas sobre ellos, mi constancia en estudiar y el buen trato educativo que recibía del maestro, que se preocupaba de mi enseñanza.-  Siempre me decía que no lo defraudara.-   El abuelo estaba muy contento de lo que le decía el maestro de mi.-  Como el pobre era analfabeto, me decía: Tillo, estudia que no seas como yo, que algún día puedes ser un hombre de provecho.-

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