martes, 22 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA



LOS PADRES DE HACE UN SIGLO
 Mis recuerdos son imborrables.-  En las edades de la niñez y adolescencia, el cerebro es como un CD nuevo, graba impresionantemente y es difícil de borrar.-  Por eso al cabo de los años, de los lustros, las décadas y siglos, las grabaciones están nítidas, recientes, frescas, como recién grabadas.-   Recuerdo que un amigo de la infancia me pregunta un día por qué recuerda los acontecimientos y travesuras de nuestra niñez y sin embargo no recuerda lo que comió la semana pasada que es reciente.-  Amigo mío, una máquina nueva no se parece en nada, salvo en su formato, a una igual con un siglo a las espaldas.-
 Uno se muere aprendiendo.-  Alguien dijo que nunca se sabe todo y de todo, porque el ejemplo te lo demuestra.-  Cada día se aprende algo nuevo y se grava en el diccionario académico de la cinta memorística que es la vida.-  Por algo se dice y con razón, que la carrera universitaria más larga y sabia es la ‘’VIDA’’.- Antiguamente, los consejos ciudadanos estaban formados por los más viejos.-  Era el equivalente a los representantes de la Real Academia de la Lengua, por ejemplo.-   Recuerdo que mi bisabuelo, que yo lo conocí, decía:  Si quieres saber, no compres libro, compra un ‘’viejo’’.-  Tienes infinidad de ejemplos de por qué los recuerdos de niñez y adolescencia, y algunos de juventud son imborrables.-
La Universidad de la Vida es un Tesoro, es el único diccionario donde están escritos todos los temas y vivencias, algunos de los cuales gravados con letras de oro y otros con letras lata y de sangre.-   Recuerdo a muchas personas que el cansancio junto a la inmovilidad, llegan a no saber dónde viven, quienes son y quienes fueron.-  Recuerdo a un vecino de los tiempos de la Guerra Civil, que solo pronunciaba un nombre, el mío, porque todas las mañanas lo sacaba cogido de la mano y lo sentaba en una silla bajo la parra de su casa, le limpiaba los mocos y la baba y le decía adiós.-
          No conocía a su mujer ni a sus hijos, ni a los vecinos con los que convivió toda la vida.-  Solo reía cuando yo lo cogía de la mano.-  Respecto a sus hijos, cada día les decía: ‘’os quiero conocer, algún día será’’.-  Era una máquina humana inutilizada, sin engrase, sin velocidad, sin funcionamiento coordinado; era lo que quedaba del CD de su vida, rallado y atrofiado, seco e inservible.-  Era el final de la vida de un ser humano, era un muerto viviente, un cadáver estático.-  
 Una máquina de larga duración necesita engrase permanente, con la grasa correspondiente a su edad y desgaste; pero que no se pare, que se cuide bien y se mime.-  Los recuerdos almacenados en una máquina humana que funcione sana e inteligentemente son Historia.-  Allí está grabado el pasado en todos sus diversos temas de funcionamientos de la vida humana, sin omitir detalle.


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