lunes, 17 de agosto de 2015

TYLLO EN MARTE


                                 LA GRAN CIUDAD MARTEÑA
               La ciudad era un hervidero de gentes de todos los niveles sociales, unos a ver el espectáculo, otros a vociferar en contra de los recortes del nuevo gobierno, y los estudiantes protestar por lo que les dicen que deben hacer sus protestas.-  La cuestión es revolucionar el monte para darle trabajo al gobierno.-  De paso, mujeres, hombres y adolescentes alborotando las calles, dejando claro que si las urnas no les dieron el poder que pedían, el monte no va a ser todo orégano para el ganador electoral.-
               Diez años los Rojizos en el poder, derrumbándose la economía del país , como se derrumban los edificios en ruinas, y unas centrales sindicales chupando decenas y cientos de millones para que dejen tranquilo al gobierno de turno, que pertenece al mismo sistema utópico idealista.-  El gobierno les traspasaba los millones del pesebre público al pesebre privado, y así duró el poder, mientras quedó dinero del pueblo.-
               Ahora, Rojizos y centrales sindicales, más toda esa capa social que no quiere trabajar, pero que alborota con los lemas de ‘’antisistemas’’; que invaden, rompen, destrozan, insultan, agreden y cargan contra las Fuerzas de Orden Público para que el monte se convierta en en una tromba huracanada.-  Cuando dejan las calles toda esa basura humana intransigente e inconformista, ha quedado la ciudad como si hubieran pasado  muchos miles de búfalos y elefantas ordenando la cacharrería.-

               Pierden los votos de los ciudadanos honrados, pierden el poder y con ello las canonjías, pesebres y prepotencia.-  Se acaba el mangoneo, trinconeo, ordeno y mando.-  Pero queda un arma que solo tienen ellos, los rojizos y sindicalistas, compadres y socios en lo bueno y en lo malo: una capa social que estuvieron manteniendo con las migajas públicas, con promesas utópicas y demagogias engañosas.-  Y esa capa social, que no se dignifica precisamente por el trabajo y la paz social, por la estabilidad y el orden legal establecido, está siempre dispuesta a tirarse al monte con sus degenerados amos.-  En apoyo del desorden, la inestabilidad, la injusticia social, el acoso, el insulto y el ataque a cualquier economía o sensibilidad humana contraria a sus ideales.-

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