miércoles, 2 de septiembre de 2015

TYLLO EN MARTE


                                     RESTAURANTE TYLLO-KIOTO

               En la Ciudad Azul, en la capital del Estado Rojo por excelencia, ya era bastante conocido el Restaurante Tyllo-Kioto y sus famosos fines de semana, sus discotecas y esos bailes que tenían el nombre de sevillanas y que el dueño Tyllo protagonizaba.-  Los fines de semana tenían ya alcance protagonista nacional y algunos visos de internacional por haberse convertido el Estado Rojo en un Estado turístico en Marte.-

              Tyllo y Kioto escinificaban, de vez en cuando, esas peleillas de auténticos enamorados que les hacían tan famosos en el Restaurante y hasta en medio de la calle.-  Pero este día no era su día, porque era uno de esos días que todo se ve de color negro, y , no porque el día estuviera gris oscuro.-  ¿Damos un paseo, cariño?, dice Tyllo a Kioto.-  ¿Yo, contigo?, contesta la hembra.-   Voy a pasear con el señor Marko.-  ¿Qué dices?, contesta el señor Marko.-  Yo no te he pedido nada Kioto, no me metas en tus líos.-

               Tyllo, sorprendido y disgustado, da media vuelta y decide irse.-  Kioto le tira a Tyllo un libro que estaba leyendo.-  ¡¡Adiós cariño, mis saludos a la rubia que tanto mirabas en el autobús¡¡.-  Tyllo se vuelve y la mira sonriente, mientras le tira besos con las manos.-  Pero amor mío, de qué rubia hablas si yo solo te miro a ti, solo te quiero a ti, solo te adoro a ti.-  Si no me dejas ni al sol ni a la sombra, si siempre estás a mi lado.-  Qué digo, a mi lado, encima de mi y me vigilas con cuatro ojos, me das pellizcos cuando miro alguna mujer.-  Si yo hubiera mirado a una rubia te habrías lanzado sobre mi y sobre ella y hubieras cometido un escándalo público.-

               Marko, por su parte se divertía con la pareja y sus sainetes amorosos.-  Eran tan habituales que hasta el personal del Restaurante los echaba de menos.-  Me lo dices todo eso en serio, mi amor, se decide Kioto.-  Tan en serio que en estos momentos no tengo ganas de reír.-  Qué gracioso.-  ¿Y de qué tienes ganas?.-  De besarte hasta que te desmayes.-  ¿Con la rubia por medio o a mí sola?.-  Marko y los empleados se partían de risa.-  Esperaban ese final de siempre, que acababa en un espectacular abrazo e infinidad de besos y caricias, tantas veces visto.-  Tyllo se fue acercando a Kioto, ella corría, pero él la alcanzó, la cogió en brazos y desaparecieron.-

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