sábado, 24 de octubre de 2015

TYLLO EN MARTE

EMPLEO COMUNITARIO EN LA CIUDAD ROJA

                    El Empleo Comunitario en la ciudad Roja continuó, a pesar de las huelgas de los sindicatos de las amenazas estatales rojizas, de las demagogias y utopías, de, incluso amenazas personales en las que hubo un tiempo en que mi vida valía menos de lo que cobraba un obrero.-  Pero los hechos fueron convirtiéndose en realidades y los mismos trabajadores que al cabo de un año se quedaban sin nada en otras ciudades se venían a trabajar a la ciudad Roja, en la que siempre había un puesto de trabajo para todo el que quería o necesitaba trabaja.
                     Con el dinero del paro, dando trabajo a todo el que quería, he levantado edificios de viviendas para los pobres y necesitados, he asfaltado calles, he metido aguas y desagües en todos los rincones que no existían, he adornado plazas y jardines y los conservo entre las ciudades del Estado más bellas, ganando la ciudad todos los años los premios.- Y hay algo mejor aún, los sindicalistas se tientan el hato antes de levantar a los trabajadores del EMPLEO COMUNITARIO.-
                       Lo que si te recomiendo, amigo Españolo, es que tengas paciencia una buena temporada, en la que las huelgas se van a suceder como los eslabones de las cadenas, hasta que los que quieren trabajar para mantener sus familias se den cuenta de la demagogia.-  Españolo, que no ha conocido ese sistema le produce un poco de ignorancia el que los trabajadores les quiten el trabajo y tan contentos.-
                      Les cambian el trabajo por cobrar en el banco sin ir a trabajar, ese es el camelo, pero cuando se acaban los fondos públicos, ni cobran, ni trabajan ni esperan, hasta que pasa una temporada que les vuelven a dar otras migajas para que vayan respirando, hasta que lleguen las elecciones que vuelven a darle otra vez una temporada para pedir el voto.-  Lo que les interesa a esos políticos es tener gente a su alrededor pidiendo para tener el voto asegurado.-
                          Claro, dice Españolo, ni soy político ni entiendo cómo se lleva, ni soy demagogo ni utópico ni partidario de daño a la sociedad, a la que creo que tiene perfecto derecho al trabajo y desarrollo personal y material.  No entres nunca en política, Españolo, sigue tan honrado.



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