lunes, 9 de noviembre de 2015

MIS RECUERDOS DE LA GUERRA

VIAJE A LA HACIENDA DEL MOKRÓN

                Cuando llegamos a casa y mi abuela preguntaba cómo nos fue, el abuelo no paraba de celebrar los saludos que nos dieron los militares, a diferencia de las malas pulgas del Tuerto.-  Qué educación, decía, y qué diferencia.-  Yo leí el papel de la declaración y se reían en casa por las mentiras que se le ocurrieron al abuelo que, por supuesto, el oficial no se las creyó, pero las aceptó como buenas sin comentarlas.-
              Nos vamos al Mokrón unos días.-  El abuelo necesitaba respirar aire puro; estaba muy enfermo del asma que le había creado su encierro en la cueva, tenía que salir de allí y cambiar de aires.-  Ahora está más segura la casa con los militares patrullando y los rojizos ausentes.-  Mi abuela avisó a las vecinas más amigas, les dijo, además, las noticias del oficial militar de que habría comedores para los chicos que asistieran a las escuelas que sería en breve.-  Pero  los comedores son para los niños que asistan al colegio
               Cuando ya estábamos preparados para salir llegó Píor a ver a mi abuelo.-  Se enteró por los vecinos que fueron a su tienda.-  Al decirle que nos íbamos al Mokrón se fue con nosotros hasta la cockera, sacó la pipirrana  y nos subió a todos, menos mi abuelo que llevaba la mula cargada con ropas y cosas de la casa.-  Nos apeó en el molino de, que hasta allí llegaba para vehículos.-  Nosotros caminamos hasta la Hacienda.-  Al pasar por una pequeña barriada llamada los Corkijillos, salieron la familias Makía (las casas eran del padre e hijos) y nos saludaron.-
               El Mokrón nos encontramos la sorpresa de que estaba la  Makía, hermano de madre, su marido, el tío Bakilio siempre chistoso y los cuatro primos:  Juakeles, Bakilio, Antokio, Joké y Aka.-  El abuelo Marko  tenía ya reunida a toda la familia.-  juakele era de mi edad, y así los demás.-  Nos fuimos todos a jugar a la calle, bajo la sombra de la espesa y muy tupida de la higuera breval que había en la puerta.-  Hacía tiempo, por las circunstancias de la guerra, que no estábamos juntos, por lo que correteamos todos los alrededores alegremente.-  El abuelo Mark tocó la lata que tenía en la puerta que significaba llamada, siempre lo hacía así.-  Nos reunimos todos, porque había llegado el abuelo Mariano e íbamos a comer.-  Los dos mis abuelos se abrazaron y se les echaba un nudo en la garganta, igual que a mí que los observaba, era volver a estar juntos.



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