MI ABUELO SE PRESENTA A
LAS AUTORIDADES
Al día siguiente, bien entrada la mañana,
cuando papá Marciano descansó, sacó la vieja mula de la cuadra y la preparó
para traernos agua de la fuente de la plaza.-
El animal había estado dos meses sin apenas andar, solamente desde la
cuadra al llakillo, que la sacaba yo y le echaba de comer y la ponía un cubo con agua; por la
noche vuelta a la cuadra y así sucesivamente todos los días.-
En la plaza había la costumbre de atar las
caballerías en unas anillas que existían a tal efecto a ambos lados sujetas a
la pared.- Nos fuimos a la comisaría que
está al lado en un gran salón.- El
militar de puertas miró la documentación del abuelo y dijo que esperáramos y
avisaría.- Pasamos al cabo de un rato y
nos atendió un militar de graduación, para mí desconocida, que más tarde me
explicó el abuelo que era un capitán militar, de la zona nacional, delos que
habían intervenido en la liberación.
A mí me dijo el militar: Por lo que veo tú
eres el intérprete del abuelo.- Sí,
señor, mi abuelo no oye nada y tampoco sabe leer lo que firma.- Mi abuelo empezó a contar los acontecimientos
que le ocurrieron durante la etapa de los rojizos en el pueblo.- Y dónde estuvo usted escondido dos meses?.-
Yo se lo trasmití por señas y dudó un ratito.-
Es difícil de explicar, capitán, porque no se puede estar en un lugar
seguro, teniendo en cuenta que el Tuerto que era el jefe de las hordas rojas
conoce el término municipal como yo.-
Así que estuve deambulando de sitio en sitio, eludiendo los controles y
la vigilancia diaria de sus hordas.-
Buena respuesta, abuelo, dijo mientras
sonreía, consciente de que no decía la verdad.-
Un engalonado sargento, según me dijo mi abuelo, escribía todo lo que
declaraba.- Me dice que trasmita a mi
protector que en breve -- ya están en
camino los preparativos --, se van a
poner comedores para los niños, pero que tienen que asistir al colegio, entre
los cuales deseo encontrarte.- Me dio a
leer el papel que tenía firmar mi abuelo y le pusieron los útiles para la firma
con el dedo, y cuando yo dije que sí, estampó su huella.- Eres muy hábil leyendo, chico.- Se levantó y nos despidió con un saludo
militar.- Gracias, señor.- Gracias, dijo también mi abuelo.- Salimos fuera y el militar de guardia también
nos saludó militarmente.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario