lunes, 9 de noviembre de 2015

MIS RECUERDOS DE LA GUERRA

                                              EL RECIBIMIENTO DE LOS VECINOS

                Cuando volvíamos por el camino de las Chozas, podíamos ver en la puerta de casa mucha gente.-  Si no se hubieran ido los rojizos, ya estaríamos asustados.-  Al llegar al barranco del Tekar nos estaba esperando mi abuela, que nos vio venir por las Chokas.-  Mis abuelos se abrazaron llorando y yo seguí el camino y los dejé solos.-  Ya había llorado baste desde la mañana, y estaba a punto de volver hacerlo.-  Caminé sumido en mis propios pensamientos, pensando en todo y en nada, porque tenía un tremendo lío en el cerebro, con muchas cosas incomprensibles.-
                 Me dolían las cervicales y no podía mirar a los lados.-  Me sacaron de mis pensamientos mi madre que me esperaba en lo alto de la haza de Toskaos, cerca de nuestra zakurda.-  Como mi abuelo me decía Tillo, el Estroka me decía   Pillo y me echaba los brazos en plan de amigos.-  Pero yo estaba casi siempre cansado y dolorido de mi cervicales.-
               En la puerta estaba las vecinas más queridas, con  sus cachorros pequeños, listos siempre a enseñarnos los mocos y limpiárselos en la manga del babero.-  Era la edad, porque tenían siempre un brillo moquero en las mangas.  Se me fue la pena que tenía y me metí en el mundo de los niños, que con su media lengua me explicaba cosas, en realidad yo aún me consideraba niño.-  Un niño que a los nueve años empezó a vivir las peripecias de un mundo que no era el mío, de unas vivencias que apenas entendía, pero a las que tuve que acostumbrarme y asimilarlas.-
                Por fin llegó mi madre y mis abuelos, las vecinas estaban emocionadas, abrazaban a mi abuelo, y digo solo las vecinas porque en las Fuenkes casi no había hombres, y en la vecindad del barrio solo uno.-   Le llamaban el Formakón (nunca supe su nombre).-   Sus hijos estaban en la guerra, Jukián, Berkardo, Marciano, peker y los demás, cuyos nombres no recuerdo.-  En la puerta de la calle había un jaleo de gente, que iba creciendo, contaban lo que sabían de los rojizos, de los nacionales que llegaron anoche.-  Que han dado un bando para que a partir de mañana habrá comedores para los niños al salir del colegio.  Las cosas parece que estaban cambiando y los niños del pueblo eran todos iguales, independientemente de la política de los padres y de sus familias.


No hay comentarios:

Publicar un comentario