sábado, 19 de noviembre de 2016

GUERRA CIVIL ESPAÑOLA



                                         PRIMER MANIFIESTO DE LA GUERRA
Mientras que fuenteños y ventorreños se disputan a tiros el espacio que existe entre los dos pueblos, e incluso con insultos que jamás podrán oír sus enemigos ideológicos, debido a la exagerada distancia existente entre las dos poblaciones, yo leo el periódico a mi abuelo en la puerta de la casa, bajo la parra que nos beneficia con una buena sombra.-
Por fin llego a algo interesante para mi abuelo, que me dice que lea despacio y alto.-   El anuncio en ABC, Edición Andalucía, que esta noche el general Franco dará un manifiesto por radio para aclarar a los españoles la situación en la que se encuentra España, en todo su territorio.-
Mi abuelo me dice que esta noche tengo que ir con él a casa de Pio a escuchar el manifiesto.-  Tengo que aclarar que desde pequeño yo era la sombra de mi abuelo por donde quiera que iba.- Ni oía ni sabía leer, dos cosas que lo inutilizaban para hacer vida normal.-  Yo era su lazarillo (muy lejos de comportarme como el Lazarillo de Tormes) y, le sabía ya transmitir, sin apenas palabras.-
Yo nunca decía que no, me había criado a su sombra y para mí era mi propio padre en cariño y él, a su vez, me quería con locura.-  Cuando él lloraba lo hacía yo también, cuando reía lo hacíamos los dos.-  El viejo mulo que nos llevaba de un lado a otro nos comprendía también.-  Pasábamos los día, meses y años subiendo y bajando las fuertes pendientes de caminos que existían desde el pueblo de las Fuentes hasta las tierras de labranza en Cesna.-

Aún sueño a veces con aquella haza del NOGAL, muy cerca del Cortijo de Tejadilla, donde se crió la que fue después mi mujer, que nos veíamos de pequeños cuidando ganado en la temporada de verano.-  allí, a la sombra de aquel famoso nogal en toda Cesna, sembrado por los antecesores de mi abuelo, dormíamos mi Abuelo y yo en verano y me contaba su vida.-  Me la sabía de memoria, pero no me cansaba, me quedaba dormido apoyado en su hombro.-  Mi abuelo tenía una espina clavadita con su hijo, pero un hijo duele, Tillo, me decía.-  Y lo que más me duele es que yo no le duelo.-  Yo lloraba y él me acariciaba.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario