martes, 22 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL DE ESPAÑA


MÁLAGA LA ROJA
 Málaga era un hervidero de rojos, llegados de todas las partes de Andalucía, porque tenía una salida costa arriba hasta Almería y Murcia, camino de Valencia.-  La comunicación y escape por el centro de la región estaba cortada en Loja.-  Hasta los rojos de Fuentes cruzaron el río Genil buscando el paso de ventorros de Balerma hacia Málaga.-  Lo que comentaba mi abuela es que si siguen corriendo como conejos tendrán que salirse.-  Viendo aquellas caravanas de caballerías y personal a pie Cesna abajo, daba la sensación de una romería al río Gnil, nunca mejor pensado porque ahora iban a pasar por el mismo trago que le hicieron pasar al cura del pueblo, que solo pudieron cazar la sotana.-
Si en estos momentos y circunstancias se les ocurriera a los nacionales entrar en el pueblo y salir tras la caravana, tendrían que abandonar su botín con caballerías incluidas y hacer deporte de correrías hasta el río, cruzándolo al estilo del cura, con ropa incluida.-  Esos eran los comentarios de las vecinas : mi abuela, la música, la de tostados, la Formalona, que reunidas en la puerta de casa de mi abuela, parecían muy satisfechas del abandono rojeril del pueblo.-  En los pocos meses que estuvieron de caudillos, aún siendo conocidos de toda la vida, excepto los rojos barbudos que llegaron de otra parte, que se comenta que son ex presidiarios, ya que por donde pasaban los rojos presuntamente abrían las cárceles.-
                      Sonaban disparos por las Cuevas.-  A poco rato sonó la bocina de la Pipirrana que venía hacia el centro.- Al rato vimos a Pío encabezando la comitiva Falangista y tocando el pito como atracción.-  Bajaban por el Salttllo pegando tiros, vimos al Chico del Cerrillo en la puerta de la Cueva ondeando un pañuelo blanco y rodeado de una docena de hambrientos angelitos, que podían taparse con un rondel.-  Igualmente los porrinos salían de su cueva y que no eran menos que los del Chico.-  En la Asomadilla había un grupo de mujeres, niños y viejos esperando la comitiva Falangista que encabezaba Pio, trompeta en mano batiendo el viento con sus notas y palabras, mientras los disparos ya se hasta del lado de la Fuente del Caño.-
                      Los últimos autoespulsados habían cruzado el río por el vado de Tejadilla, y en las eras del cortijo que divisaban mucho, había un grupo de gente como si hubieran salido a despedir a semejan comitiva.-  Al poco rato subían  arriba varias caballerías Procedentes de las Haciendas de Almuerzos y Tejajilla, camino de la Fuente del Caño.- Por cierto que por esa zona los disparos  eran continuos y era de extrañar tanto rato, teniendo en cuenta que el pueblo de las Fuentes lo habían abandonado los rojos sin lucha y ya se apreciaban caminando hacia los Ventorros de Balerma.-
                     Una hora más tarde vino a casa el tío Baislio, que vivía en la Fuente del Caño, haber como estábamos y para que supiéramos que el pueblo estaba ya en manos de los nacionales y la plaza del pueblo se había llenado de fiesta.-  Nos fuimos con el tío Basilio a la plaza y aquello era de verdad un maremágnum, que llagaba gente por todas las callejuelas.-  Más niños no he visto, ni más viejos y mujeres reunidos en la plaza.-  En lo alto del poyo que había en la puerta de Ronco, a espaldas de la fuente, estaban varios viejos con guitarras y bandurrias, mientras que Pío desde la puerta de su tienda le arreaba al pito de la Pipirrana.-   Desde el balcón de la casa de Pío que da a la plaza, nos vio la  Robles y sus niñas, Mar y Silvestra, y nos hicieron señas para que nos fuéramos con ellos y desde allí se ojeaba mejor.-

Había que ver el recibimiento que tuvieron los nacionales a su llegada sin traer nada a cambio, solo la tranquilidad de que nadie te iba a maltratar, porque robarte nadie podía robar nada a la gente del pueblo, ya que los rojos antes de irse lo robaron todo.- 

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