MÁLAGA LA ROJA
Málaga era un hervidero de rojos, llegados de
todas las partes de Andalucía, porque tenía una salida costa arriba hasta Almería
y Murcia, camino de Valencia.- La
comunicación y escape por el centro de la región estaba cortada en Loja.- Hasta los rojos de Fuentes cruzaron el río
Genil buscando el paso de ventorros de Balerma hacia Málaga.- Lo que comentaba mi abuela es que si siguen
corriendo como conejos tendrán que salirse.-
Viendo aquellas caravanas de caballerías y personal a pie Cesna abajo,
daba la sensación de una romería al río Gnil, nunca mejor pensado porque ahora
iban a pasar por el mismo trago que le hicieron pasar al cura del pueblo, que
solo pudieron cazar la sotana.-
Si
en estos momentos y circunstancias se les ocurriera a los nacionales entrar en
el pueblo y salir tras la caravana, tendrían que abandonar su botín con
caballerías incluidas y hacer deporte de correrías hasta el río, cruzándolo al
estilo del cura, con ropa incluida.-
Esos eran los comentarios de las vecinas : mi abuela, la música, la de
tostados, la Formalona, que reunidas en la puerta de casa de mi abuela,
parecían muy satisfechas del abandono rojeril del pueblo.- En los pocos meses que estuvieron de
caudillos, aún siendo conocidos de toda la vida, excepto los rojos barbudos que
llegaron de otra parte, que se comenta que son ex presidiarios, ya que por
donde pasaban los rojos presuntamente abrían las cárceles.-
Sonaban disparos por las Cuevas.- A poco rato sonó la bocina de la Pipirrana
que venía hacia el centro.- Al rato vimos a Pío encabezando la comitiva Falangista
y tocando el pito como atracción.-
Bajaban por el Salttllo pegando tiros, vimos al Chico del Cerrillo en la
puerta de la Cueva ondeando un pañuelo blanco y rodeado de una docena de
hambrientos angelitos, que podían taparse con un rondel.- Igualmente los porrinos salían de su cueva y
que no eran menos que los del Chico.- En
la Asomadilla había un grupo de mujeres, niños y viejos esperando la comitiva Falangista
que encabezaba Pio, trompeta en mano batiendo el viento con sus notas y
palabras, mientras los disparos ya se hasta del lado de la Fuente del Caño.-
Los últimos autoespulsados
habían cruzado el río por el vado de Tejadilla, y en las eras del cortijo que
divisaban mucho, había un grupo de gente como si hubieran salido a despedir a
semejan comitiva.- Al poco rato subían arriba varias caballerías Procedentes de las
Haciendas de Almuerzos y Tejajilla, camino de la Fuente del Caño.- Por cierto
que por esa zona los disparos eran
continuos y era de extrañar tanto rato, teniendo en cuenta que el pueblo de las
Fuentes lo habían abandonado los rojos sin lucha y ya se apreciaban caminando
hacia los Ventorros de Balerma.-
Una hora más tarde vino a
casa el tío Baislio, que vivía en la Fuente del Caño, haber como estábamos y
para que supiéramos que el pueblo estaba ya en manos de los nacionales y la
plaza del pueblo se había llenado de fiesta.-
Nos fuimos con el tío Basilio a la plaza y aquello era de verdad un
maremágnum, que llagaba gente por todas las callejuelas.- Más niños no he visto, ni más viejos y
mujeres reunidos en la plaza.- En lo
alto del poyo que había en la puerta de Ronco, a espaldas de la fuente, estaban
varios viejos con guitarras y bandurrias, mientras que Pío desde la puerta de
su tienda le arreaba al pito de la Pipirrana.-
Desde el balcón de la casa de Pío que da a la plaza, nos vio la Robles y sus niñas, Mar y Silvestra, y nos
hicieron señas para que nos fuéramos con ellos y desde allí se ojeaba mejor.-
Había
que ver el recibimiento que tuvieron los nacionales a su llegada sin traer nada
a cambio, solo la tranquilidad de que nadie te iba a maltratar, porque robarte
nadie podía robar nada a la gente del pueblo, ya que los rojos antes de irse lo
robaron todo.-
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