LA LUCHA DEL HORNILLO
El
tío Basilio nos contó la historia del Hornillo, un pequeño barrio que hay en lo
alto de la cuesta que viene de la fuente del CañO.- Está bastante alto y para llegar a la plaza
del pueblo hay que pasar por allí.-
Resulta que varias mujeres rojas se parapetaron en sus casas del Hornillo
y no podían subir por el camino, de tal forma que los que venían procedentes de las fuerzas de Izjnájar no
podían pasar.- Las señoras rojas,
escopeta en mano, parece que las dejaron encargadas de defender el territorio
abandonado por sus compañeros de las obras de caridad.- Tuvieron que entrarles por detrás del las casas y amenazar con volar las
casas si no se entregaban.- La sorpresa
fue mayúscula cuando salieron no más de media docena de mujeres con escopetas y
brazos en alto a entregarse
Les dieron órdenes de
que salieran también los hombres y se reían diciendo que no había hombres y que
sólo eran ellas.- Cuando registraron las
casas comprobaron que era cierto.- Tenían
abundancia de comestibles y preguntaron donde los habían obtenido y dijeron que
del centro de la casa del pueblo.- Y
dónde está ese centro.- En la Iglesia
que era el economato del partido.-
Mientras el tío Basilio contaba se reían las vecinas, pero mi abuela
dijo, que ese economato había repartido parte de lo que le robaron en su casa
el Tuerto y sus barbudos, y que todas aquellas caballerías llevarían el botín
de los robos y saqueos del pueblo y los cortijos de su campo.-
Las
señoras, llamadas las Margaritas, eran las mujeres, hermanas y parientas de los
rojos, que como dos que duermen en el mismo colchón suelen ser de la misma
condición, decidieron luchar y defender el poderío y el sustento de los
saqueos, que al parecer también servían sus casas de economatos, por la
abundancia con que se habían servido.-
La fiesta en la plaza tenía visos de alargarse y la noche se echaba
encima.- Como ya el camino estaba
despejado de barbudos, la Robles dijo que teníamos que cenar en su casa y que
Pío nos llevaría más tarde, cuando se acabara el parte de Sekvlla, por si decía
algo de la toma de las Fuentes.- Yo me
fui al patio con las dos hermanas y estuvimos entretenidos jugando y charlando,
mientras los mayores hablaban de sus cosas, hasta que asomó la Robles diciendo
que la cena estaba servida.- Antonia Robles
y mi abuela eran muy amigas y además las
dos muy religiosas.-
Aquella
noche, entre todas las batallas de la guerra que contaba Queipo del Lllano
desde Sevi,lla, nos dio la sorpresa de la batalla del pueblo.- En un anejo de Algar, a unos veinte
kilómetros del pueblo, llamado Fuentes se ha dado hoy una batalla
inusual.- Las tropas nacionales
procedentes de Algar y el Higueral por el este del anejo y las que procedían
del pueblo de Iznájar que entraron por el oeste se encontraron que los rojos
huían cuesta abajo camino del río Genil, por lo que parecía que la toma del
anejo era un paseo militar.- Pero he ahí
que en algún punto del anejo se habían hecho fuertes un grupo de mujeres rojas,
las parientes mujeres rojeriles, y le entablaron batalla a las fuerzas que
procedían por la parte oeste.-
Estaban
dispuestas, no a defender la localidad, sino a defender el abundante economato
que les dejaron sus huidos familiares.-
Ahora se queda en la localidad las fuerzas de la Falange y se retiran
las tropas militares.- Esto es
asombroso, decía Pío en su comentario.- Aún
no ha terminado la fiesta en la plaza y ya nos están contando los
acontecimientos acaecidos este día en este oculto pueblo, perdido en el campo
del término de Algar.- Después del parte
nos fuimos a casa y Pío fue con nosotros.-
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