sábado, 19 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA



                                                                     EL NIDO LLENO
                    En el nido había suficiente semillas, tanto para nosotros como para el mulo y las dos cabras  -  ya que los cerdos nos los robaron -, según apreciaciones de mis abuelos para dos años.-  Ellos se ocuparon de volver la paja a su lugar y quedó el nido escondido, y sólo sabíamos cuatro.-  En la casa antigua de mi abuelo, que servía de granero, según sus apreciaciones había grano para vivir varios años, si es que la guerra duraba tanto.-   Las tierras arrendadas eran muy productivas y estaban bien labradas.-  Si a esto se le añade que unas cincuenta fanegas de trigo del granero eran para pagar las rentas, cuando los señoritos dueños del terreno las reclamaran.-
                      Una de las tardes que nos reunimos en la plaza la banda de los niños, porque cada día se agregaban más, algunos como José Músico, con unos catorce años.-    Decidimos ir a conocer lo que era un economato.-  Estaba cerca, porque era en la desalojada iglesia del pueblo, ya sin símbolos religiosos, quemados por los rojos.-  Llegamos a la puerta del edificio y no había nadie.-  Yo iba mucho a la iglesia con mi abuela y lo conocía todo.
Los niños no éramos responsables, porque no teníamos  edad para enjuiciar nuestros actos.-  Así que nos colamos en tromba en la iglesia y recorrimos todo, hasta la sacristía.-  Todo lleno de granos de todas clases (semillas).-  Había también camas, colchones de bonitos colorines, que yo nunca había visto, sillas de lujo, y cantidad de mobiliario que nos dejaba asombrados porque solo conocíamos el mobiliario de los pobres.-  Yo había visto en el cortijo del Río algo de aquello.- Como teníamos tierras en el llano de la barca, al otro lado del río, yo pasaba por el vado y me iba al cortijo a ver una mona de los señoritos.-
Estábamos entusiasmados admirando muchas cosas desconocidas por casi todos, cuando se produce un ruido a la entrada de la puerta, empezaron a hacerse una piña pensando en las represalias de las huestes del Tuerto.-  Yo conocía la sacristía y salí corriendo hacia la puerta trasera que había.-  Pero el cerrojo era gordo y estaba duro para  nuestras pequeñas fuerzas.-  José el Músico, su hermano Frasco Estroza y yo nos cogimos al cerrojo y lo fuimos cediendo poco a poco, con ruido chirriante.-   Por fin la libertad cuando salimos al callejón de los Piquitos.-  Antonio Piquito sentado en la puerta de su casa nos dijo que corriéramos, como os pillen os ponen el culo caliente y se reía de la niñada nuestra.-  Demetrio estaba también con su tío y se unió a la pandilla para correr hacia la Fuente del Medio.-


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