sábado, 19 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA


                                                    EL ROBIN HOOD DE LAS FUENTES
En cada pueblo donde están representadas las llamadas fuerzas civiles de la República, hay un jefe que organiza a las huestes.-  En las Fuentes de Cesna estaba como jefe el denominado Tuerto, alias que le venía por faltarle un ojo, se cuenta de accidente.-  Es un hombre nacido y criado en el pueblo, casado y con hijos ya mayores, y se dice que también tienes nietos.-  Se le calcula una edad de cincuenta años, de complexión fuerte, sobre uno setenta de estatura, parecía de buen carácter y con amistades en el pueblo.-  Ahora es odiado por la mitad de los ciudadanos.-  Porque se portaba como un matón de feria.-
Ha pretendido convertirse en el Robinson inglés, robando a los ricos para dar de comer a los pobres, pero este Robinson robaba a los pobres,  asaltaba y saqueaba  diligencias para repartir entre los pobres.-  Pero nunca podrá ser un  Robinson Hood ni El Tempranillo, porque no es para los pobres, es para los rojos.-  Aquellos lo hacían con sentimientos de caridad, éste con sentimientos radicales de ideales políticos y añadida venganza personal.- Y nada de dar, sí robar a los pobres también, lo mismo que a los ricos.-
                        El Tuerto en unión de sus esbirros ha recorrido el término municipal.-   Ha saqueado todos los cortijos y casas de campo, dejándoles sin nada para subsistir, como granos (semillas de todas clases), matanzas y  ganado.-  Y de paso armas, dinero y objetos de valor.-  Pero no se lo ha dado a los pobres, los pobres siguen siendo pobres, y seguirán siendo,.  Se nace rico o se nace pobre por antecedentes económicos familias, y se sigue la misma tendencia, salvo excepciones.-
                         El Tuerto estaba echando chispas por su único ojo sano desde la tarde que se escapó el ganado de la alameda de la Fuente de En medio.-   Una buena parte del ganado se fue directo a la casa que pertenecía, de donde lo robaron.-  Los animales tienen grandes instintos y regresan a la casa o tierras donde se criaron.-
Después de cenar nos reuníamos los chicos un rato a jugar, a la luz de la luna, en el Llanillo esquina a la casa, entre la de los remigios y la de mi abuelo.-  El Llanillo le llamábamos a una pequeña explanada en la esquina de la casa de mi abuelo, que estaba llana, y de absoluta propiedad de la casa de don Félix.-    


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