EL GANADO PARA LOS ROJOS
Como la huida del ganado fue casi de noche, no había posibilidad de
reunirlo.- Se extendió por el pueblo,
recorriendo calles, buscando la orientación de la salida al campo.- Los que se llevaron de las familias del
pueblo se fueron derecha a sus casas.-
El ganado casi todo era de los cortijos, y cuando encontraban la salida
del pueblo huían orientándose resultando nuevamente donde pastaban.-
Las
hordas del Tuerto se estuvieron toda la noche recorriendo el pueblo y reuniendo
ganado para volver a encerrarlo en la alameda.- Por su boca echaban sapos y culebras y, hay
de aquel, si lo encuentran responsable del desaguisado.- Por la mañana pasaban grupos de tipos armados
hasta los dientes de escopetas y pistolas.-
Salían para el campo, a recorrer cortijos buscando el ganado
desperdigado que no encontraron en las calles del pueblo.-
Al
anochecer volvían con manadas de cabras, y se supone que con los pies dolidos
de las caminatas que se dieron, y con la decisión de encontrar al culpable de
la atrevida hazaña.- Mi abuelo había visto los cerdos por la
mañana en la puerta de la zahúrda.- No
sabía qué pasaba ni por qué estaban allí.-
Yo no podía decirle nada, porque las cosas se podían complicar.- Los cerdos regresaron a su casa y se echaron
en el muladar.-
Pero no
tardó mucho tiempo en que llegaran a la zahúrda dos barbudos con escopetas y
unos garrotes.- Volvieron a llevarse
los cerdos y mi abuelo y yo estuvimos en el Llanillo hasta que traspusieron por
la Asomadilla, una curva que así se llamaba.-
A los dos se nos saltaron las lágrimas, pero mi abuelo apretaba los
puños con impotencia.- Lo que llevaban
no era de los ricos para dárselo a los pobres.-
Era de los pobres para comérselo los bandidos, que es distinto.- Esto era la guerra en la denominada zona
roja, porque ya estábamos en guerra declarada y encarnizada.- Mi abuelo se quejaba de que los cerdos se los
quitaron a sus nietos, para comérselos los rojos, los de las Fuentes y los
advenedizos que todos los días llegaban muchos.- ¡Que esos tipos se comen los cerdos, mientras
que mis nietos desean una fritada de cerdo¡.- Así gritaba mi pobre abuelo.-
¡Malditos rojos¡.- Qué estará haciendo
tu padre, como esos?.-
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