sábado, 19 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA


                                                 EL GANADO PARA LOS ROJOS
Como la huida del ganado fue casi de noche, no había posibilidad de reunirlo.-  Se extendió por el pueblo, recorriendo calles, buscando la orientación de la salida al campo.-  Los que se llevaron de las familias del pueblo se fueron derecha a sus casas.-  El ganado casi todo era de los cortijos, y cuando encontraban la salida del pueblo huían orientándose resultando nuevamente donde pastaban.-
                        Las hordas del Tuerto se estuvieron toda la noche recorriendo el pueblo y reuniendo ganado para volver a encerrarlo en la alameda.-   Por su boca echaban sapos y culebras y, hay de aquel, si lo encuentran responsable del desaguisado.-  Por la mañana pasaban grupos de tipos armados hasta los dientes de escopetas y pistolas.-  Salían para el campo, a recorrer cortijos buscando el ganado desperdigado que no encontraron en las calles del pueblo.-
                       Al anochecer volvían con manadas de cabras, y se supone que con los pies dolidos de las caminatas que se dieron, y con la decisión de encontrar al culpable de la atrevida hazaña.-    Mi abuelo había visto los cerdos por la mañana en la puerta de la zahúrda.-   No sabía qué pasaba ni por qué estaban allí.-  Yo no podía decirle nada, porque las cosas se podían complicar.-  Los cerdos regresaron a su casa y se echaron en el muladar.-

                         Pero no tardó mucho tiempo en que llegaran a la zahúrda dos barbudos con escopetas y unos garrotes.-   Volvieron a llevarse los cerdos y mi abuelo y yo estuvimos en el Llanillo hasta que traspusieron por la Asomadilla, una curva que así se llamaba.-  A los dos se nos saltaron las lágrimas, pero mi abuelo apretaba los puños con impotencia.-  Lo que llevaban no era de los ricos para dárselo a los pobres.-  Era de los pobres para comérselo los bandidos, que es distinto.-    Esto era la guerra en la denominada zona roja, porque ya estábamos en guerra declarada y encarnizada.-  Mi abuelo se quejaba de que los cerdos se los quitaron a sus nietos, para comérselos los rojos, los de las Fuentes y los advenedizos que todos los días llegaban muchos.-  ¡Que esos tipos se comen los cerdos, mientras que mis nietos desean una fritada de cerdo¡.- Así gritaba mi  pobre abuelo.-  ¡Malditos rojos¡.-  Qué estará haciendo tu padre, como esos?.-

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