sábado, 19 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA



                                                                    AL DÍA SIGUIENTE
Cuando yo fui a la escuela estaba la plaza que era un asco, llena de botellas vacías, otras rotas, de papeles y cartones, de sillas rotas, de frutas tiradas por doquier, e incluso había tíos forasteros tirados en el suelo, unos durmiendo, otros sentados fumando y cantando.-  Todos eran forasteros, se ve que los del pueblo que estuvieron en la fiesta se fueron a dormir la borrachera a sus casas.-  El casino de Flurgencia están abierto, algunos entraban y salían, no sé si es que no lo cerraron o es que lo habían ya abierto; más bien me imaginé que lo primero era lo más probable.-  En la escuela nos daba clase un señor que nos ensañaba cosas de Rusia.-  Yo por los libros conocía que Rusia estaba muy lejos, demasiado.-
Cuando salimos, ya no había clase hasta el día siguiente, nos juntamos la pandilla para acordar qué hacer por la tarde.-  Ahora no tenía ganado que cuidar y los ratos libres los dedicaba con mis compañeros de correrías.-  José Músico dijo que teníamos que ir al cementerio, porque la noche anterior él había oído que había detenidos.-  Así que después de comer, pedí permiso para irme a jugar y como vinieron los Músicos por mí, me dejaron.-
Nos fuimos a jugar a la puerta de la cochera de Pío, hicimos una rayuela, nuestro juego favorito, y nos entreteníamos.-  La Rafaela Palomino que tenía la casa al lado, se sentó en la puerta a vernos jugar.-  Yo tenía amistad con ella porque mi abuelo Juan y élla estuvieron juntos varios años y le decíamos la ‘’chacha Rafaela’’.-  También me arregló una mano que me rompí por la muñeca una vez que me trepó la mula.-  Ella era la que arreglaba los huesos a los que se rompían algo.- La curandera del Pueblo, porque ya no había médico.-

A eso de ponerse el Sol, estábamos para irnos cada cual a su casa, cuando asomaron de detrás de la casa de Venancio un grupo de hombres armados, pero en medio iban dos hombres con las manos atadas atrás.-  Todos eran forasteros, tanto los hombres armados como los que iban maniatados.-  Cuando traspusieron por la curva de la carretera nos miramos unos a otros, como preguntando qué hacer.-   Pronto lo decidimos, éramos unos diablos en el pueblo y lo conocíamos palmo a palmo.-  Frasco estroza era una gran persona con los amigos, pero un diablo, como que no tenía miedo de nada.-  Decía que las tapas eran de cerdo y estaban buenísimas, pero que un barba si lo pilla le da unos cachetes, pero él corría más que el barbudo y no había quien lo pillara.-  Su hermano José se tronchaba de risa con sus travesuras, que eran muchas y diario, tanto en su casa como en La calle.´-

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