AL DÍA SIGUIENTE
Cuando yo fui a la escuela estaba la plaza que era un asco, llena de
botellas vacías, otras rotas, de papeles y cartones, de sillas rotas, de frutas
tiradas por doquier, e incluso había tíos forasteros tirados en el suelo, unos
durmiendo, otros sentados fumando y cantando.-
Todos eran forasteros, se ve que los del pueblo que estuvieron en la
fiesta se fueron a dormir la borrachera a sus casas.- El casino de Flurgencia están abierto,
algunos entraban y salían, no sé si es que no lo cerraron o es que lo habían ya
abierto; más bien me imaginé que lo primero era lo más probable.- En la escuela nos daba clase un señor que nos
ensañaba cosas de Rusia.- Yo por los
libros conocía que Rusia estaba muy lejos, demasiado.-
Cuando salimos, ya no había clase hasta el día siguiente, nos juntamos
la pandilla para acordar qué hacer por la tarde.- Ahora no tenía ganado que cuidar y los ratos
libres los dedicaba con mis compañeros de correrías.- José Músico dijo que teníamos que ir al
cementerio, porque la noche anterior él había oído que había detenidos.- Así que después de comer, pedí permiso para
irme a jugar y como vinieron los Músicos por mí, me dejaron.-
Nos fuimos a jugar a la puerta de la cochera de Pío, hicimos una
rayuela, nuestro juego favorito, y nos entreteníamos.- La Rafaela Palomino que tenía la casa al
lado, se sentó en la puerta a vernos jugar.-
Yo tenía amistad con ella porque mi abuelo Juan y élla estuvieron juntos
varios años y le decíamos la ‘’chacha Rafaela’’.- También me arregló una mano que me rompí por
la muñeca una vez que me trepó la mula.-
Ella era la que arreglaba los huesos a los que se rompían algo.- La
curandera del Pueblo, porque ya no había médico.-
A eso de ponerse el Sol, estábamos para irnos cada cual a su casa,
cuando asomaron de detrás de la casa de Venancio un grupo de hombres armados,
pero en medio iban dos hombres con las manos atadas atrás.- Todos eran forasteros, tanto los hombres
armados como los que iban maniatados.-
Cuando traspusieron por la curva de la carretera nos miramos unos a
otros, como preguntando qué hacer.-
Pronto lo decidimos, éramos unos diablos en el pueblo y lo conocíamos
palmo a palmo.- Frasco estroza era una
gran persona con los amigos, pero un diablo, como que no tenía miedo de
nada.- Decía que las tapas eran de cerdo
y estaban buenísimas, pero que un barba si lo pilla le da unos cachetes, pero
él corría más que el barbudo y no había quien lo pillara.- Su hermano José se tronchaba de risa con sus
travesuras, que eran muchas y diario, tanto en su casa como en La calle.´-
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