AQUELLA NOCHE EN LO DE PÍO
Cuando acabó el parte Quiepo y también el de Valencia, los hombres se
quedaron comentando la guerra y yo me fui a la cocina con los niños.- María me preguntó que porque estaba triste,
le contesté que me dolía la cervical, ya que ella lo sabía lo del golpe que me
dio el Tuerto con la culata de la escopeta.-
La madre que estaba en la cocina, dice: anda María, dale un masaje, le dio un bote de
alcohol.- Pero a pesar de que
reconfortó, mi procesión iba por dentro.-
Mis pensamientos estaban en el
cementerio.- Tuve suerte de venirme
antes de que disparan para no ver lo ocurrido, porque una cosa es imaginar y
otra ver.- Varios días ví a José también
un poco triste, el hermano no, porque decía la madre que no tenía sentido.-
Mientras que estuvieron los rojos en las Fuentes, solo se reunían a
escuchar la radio, el abuelo, Pío y Manoliche.-
Pero tenían que ponerlo muy bajito para que desde la calle no se oyera,
porque era peligroso con los rojos en la plaza.- El abuelo no se enteraba de nada, pero aunque
hubiera estado muy alto de voz tampoco se habría enterado.- Él iba para que yo oyera y luego se lo
contara.-
Nos llevábamos los periódicos y se los leía en casa.- Allí mientras los dos hombres dialogaban,
Manoliche y Pío, yo leía algunas cosas y tomaba nota de ellas en papel de
estraza que me daba Antonia, del que
liaba los mandados en la tienda.- No
podíamos comprar ni libretas.- Los lápiz
me los regalaba Pío o su mujer.- Así era
la vida en plena guerra, sometidos a la tiranía y el expolio de los dueños del
pueblo, que ellos mismos se denominaban rojos y que todos los medios informativos
les daban el calificativo de zona roja o zona nacional.- Rojos o nacionales.- No sé cómo serán los nacionales, los rojos
sí.-
Más de una vez me pregunté, en vista de el trato humano que tenían con
los demás seres, vecinos, conocidos, e incluso antes amigos y ahora
considerados enemigos, que en vez de rojos como aparecían en los medios, les
llamaran hermanas de la caridad.- Me
prometí no volver a ir al cementerio más cuando fueran esta gente, que es
posible que no sea la última vez.- Me
afectó demasiado.- Igual me Pasó cuando,
estando con las cabras en el Llano de las Chozas en un rastrojo, muy cerca,
unos escopeteros pegaron fuego a un sembrado.-
No podía ver esas barbaridades, no entendía por qué los hombres mayores
son malos y hacen daño, y matan y roban y hacen atrocidades y después tan
frescos.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario