sábado, 19 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA


                               LAS FUENTES ESTABAN YA COMO DECÍA QUEIPO
                    Queipo decía en sus charlas que España estaba podrida, que el germen está en el marxismo que la había corrompido, si los españoles de bien no ponían remedio, seremos una filial de los soviest.-  Ya hay más soviest mandando en España, dirigiendo las tropelías, empujando a los indecisos y alimentando a los lanzados.-  No queda un rincón de la Patria, donde no hayan saqueado, maltratado, perseguido, incendiado y asesinado.-  Pero ya estamos luchando para librar al país de microbios incendiarios y otros vicios.-  Unirse los hombres de buena voluntad y de corazón patrio, los que no quieran vivir bajo el yugo del marxismo.-
                      María se venía a que le resolviera los problemas de matemáticas, que a mí se me daban bien.-  En el mismo salón de la radio nos poníamos en una mesa y allí le daba un dictado y le ayudaba con las matemáticas.-   Algunas noches venía Antonia Robles con un par de tazas de chocolate y unas galletas y me decía entre risas:  Profesor, para estudiar hay que tomar alimento.-  Los hombres se reían de sus salidas, porque, a decir verdad, Antonia era una mujer que tenía mucha gracia.-
                        Pío le decía:  Tendremos que ser todos profesores para que nos de la señora un vasito de ese brebaje?.-  Se reía, con aquella simpatía que Dios le dio y decía: Por hoy vale, pero no os acostumbréis, es solo para los peques que les ayude a estudiar.-  Mi abuela era muy amiga de Antonia, las dos eran católicas practicantes y cuando quemaron las cosas de la iglesia, las dos lloraron.-  Y las dos estuvieron viendo, desde su ventana que estaba enfrente, al otro lado de la plaza, los malandrines incendiarios, que no se les olvidarán.- María y yo también los vimos.-

                       Si mi abuelo lo supiera se ponía enfermo, pero no lo sabrá nunca, aunque sepa otras cosas que también le traen amargado.-  Se nos pasaba el tiempo volando con el estudio cuando mi abuelo dijo que había que irse a casa.-  Queipo estaba terminando su charla y yo le escuché las últimas palabras hablando del asesinato de don José Calvo Sotelo, el líder sacado de su domicilio por las fuerzas del orden, vejado y muerto, sacrificado por la venganza marxista, presuntamente.-

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