CAPÍTULO I
V
Ha llegado mi amigo
Marci y me dice que si deseo escuchar un mitin político, que él tiene que
asistir.-- Bueno, le digo encogiéndome de hombros, de todas formas no voy a
entender nada de lo que digan los políticos de tu pais,. Yo te lo traduciré cuando vengamos de
regreso, ¿vale?.-- Nos tenemos que
marchar inmediatamente.-
Montamos en una de
aquellas circunsferencas, que en nuestro pais terrícola llamamos ‘platillos
volantes‘.-- Llegamos a una ciudad en
un periquete.-- Mira la hora en un reloj
que le había visto puesto desde que llegué y que brillaba de noche tanto que
podía ver la hora igual que de día.-- Mi
amigo se dio cuenta de cómo miraba su reloj y me dijo si quería uno de aquellos.-- Ven conmigo y te enseñaré algo.-- Entramos en un establecimiento, de los que
ya estaba habituado a visitar, pero éste era todo de relojería.- Me
impresionaron tantos relojes, tan brillantes, tan variados modelos y
tamaños.--- No sabía por cual decidirme,
pero mi amigo me ayudó señalando entre varios.-- Son los mejores, me dijo; así que elegí uno
y no esperé a que lo envolvieran, porque me lo puse.-
Saque un fajo de billetes del estado de Marte y los puse en el
mostrador para que cobrara, pero mi amigo meneó la cabeza y el dueño me
devolvió los billetes.--
Nos fuimos al
mitin político.-- Entramos en una
especie de campo de fútbol, pero todo cubierto.-- Estaba abarrotado de gente, con diferentes
vestimentas, con diferentes colores de piel y de diferentes estaturas.-- Mi amigo me hizo sentarme en un lugar
estratégico que lo podía dominar todo el espectáculo mitinero, y desapareció.
Sin antes decirme que no me moviera de allí, que él regresaría cuando acabara.-
Cuando al cabo
de varias horas apareció, ya quedaba poca gente dentro.-- Se habían ido saliendo sin alterar el orden
ni formar ruido.-- Comentarios
entre ellos en voz baja, que para mi era
igual que en voz alta, pues yo no entendía nada de lo que decían, como no pude
entender nada en el mitin.- ¿Has estado
aburrido?.- Tu que crees, amigo
Marci?.- Bueno, que sí, que como no
has entendido nada te aburridas, pero yo tengo una misión y no he podido estar
a tu lado todo el tiempo para irte traduciendo los mensajes que se mandan al
electorado, por si sirve de algo.-
Querido amigo,
ante mí no tienes que disculparte por varias razones .- Yo no soy nadie a quién debas de darle
explicaciones.- Además, soy yo el que te
debo a ti los favores que me haces acompañándote a todas partes , que me sirven
para aprender mucho, aunque tú no lo creas, porque no entiendo el idioma.- Y sólo con estar a tu lado, ya puedes
comprender..... ¡Oye, no serás tú de
esos que dicen que son gays¡.-
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