Los
dueños de los negocios en la Ciudad del Desierto Rojo, aparte de Marci y
Españolo como los principales propietarios y promotores de los festejos, todos
estaban super contentos con el calendario de fiestas y, sobre todo, con la
calidad y distribución de las mismas.-
Mientra continuaran llegando y pernoctado ciudadanos de diferentes
Estados, todo seguiría marchando de maravilla, sobre todo para los ingresos der
los negocios en la ciudad.- Era como un
sueño llegado a la Ciudad del Desierto, donde la vida sucedía tranquila y sin
problemas, sin perder su pequeña prosperidad, pero sin grandes y excesivos
ingresos que le hicieran desarrollar.-
El
nombre de Tyllo Español estaba en todos los carteles de festejos, como promotor
y director de los programas, en varios idiomas marteños, para que la gente supiera quien promovía y dirigía el evento.-
Por llevar el nombre de Español, muchos ya lo asociaban el evento a
Españolo, que era muy sonado en casi todos los Estados marteños.- Pero unas aclaraciones en los carteles
diciendo ``no es Españolo``, colocadas al final, dejaban a cada uno en su
sitio.- Las reuniones de amigos de los
distintos Estados se lo pasaban bomba, bebiendo, comiendo y bailando.- Solo tenían que pagar la bebida.-
Las barquillas motoras que bajaban hacia el mar y llegaban hasta las
dársenas muy próximas, desde donde volvían haciendo el recorrido de regreso, no
tenían descanso ni plazas libres.- Había
que hacer cola para sacar billete de viaje, como es natural, de ida y
vuelta.- El promotor lo había previsto
todo y el negocio funcionaba como un reloj.-
No existían imprevistos, sólo existían eventualidades transitorias,
nacidas del azar y circunstancias sin importancia para alterar el orden o los
hechos.-
El
ascua de oro en que se convertía la Ciudad del Desierto todas las noches, desde
el mar hasta el centro de la ciudad, y el ya muy famoso Faro Del Desierto rojo,
que por su altura y su doble iluminación se podía ver desde todos los Estados
marteños, decían en sí, la solidez del lugar de las fiestas.- Mientras tanto, Kioto le decía a Tillo: eres
el rey del Estado Rojo.-. ¿De verdad mi amor?.-
Si no fuera así no estaría contigo.-
Solo estás conmigo por mi fama?.-
¿Tú que crees?.- ¡¡Que te odio¡¡.-
¿Seguro mi amor?.¡¡GGRRR¡¡
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