miércoles, 2 de septiembre de 2015

TYLLO EN MARTE

                                             LOS DUEÑOS DE LOS NEGOCIOS

               Los dueños de los negocios en la Ciudad del Desierto Rojo, aparte de Marci y Españolo como los principales propietarios y promotores de los festejos, todos estaban super contentos con el calendario de fiestas y, sobre todo, con la calidad y distribución de las mismas.-  Mientra continuaran llegando y pernoctado ciudadanos de diferentes Estados, todo seguiría marchando de maravilla, sobre todo para los ingresos der los negocios en la ciudad.-  Era como un sueño llegado a la Ciudad del Desierto, donde la vida sucedía tranquila y sin problemas, sin perder su pequeña prosperidad, pero sin grandes y excesivos ingresos que le hicieran desarrollar.-

                 El nombre de Tyllo Español estaba en todos los carteles de festejos, como promotor y director de los programas, en varios idiomas marteños, para que la gente  supiera quien promovía y dirigía  el evento.-  Por llevar el nombre de Español, muchos ya lo asociaban el evento a Españolo, que era muy sonado en casi todos los Estados marteños.-  Pero unas aclaraciones en los carteles diciendo ``no es Españolo``, colocadas al final, dejaban a cada uno en su sitio.-  Las reuniones de amigos de los distintos Estados se lo pasaban bomba, bebiendo, comiendo y bailando.-  Solo tenían que pagar la bebida.-

                  Las barquillas motoras que bajaban hacia el mar y llegaban hasta las dársenas muy próximas, desde donde volvían haciendo el recorrido de regreso, no tenían descanso ni plazas libres.-  Había que hacer cola para sacar billete de viaje, como es natural, de ida y vuelta.-  El promotor lo había previsto todo y el negocio funcionaba como un reloj.-  No existían imprevistos, sólo existían eventualidades transitorias, nacidas del azar y circunstancias sin importancia para alterar el orden o los hechos.-

                El ascua de oro en que se convertía la Ciudad del Desierto todas las noches, desde el mar hasta el centro de la ciudad, y el ya muy famoso Faro Del Desierto rojo, que por su altura y su doble iluminación se podía ver desde todos los Estados marteños, decían en sí, la solidez del lugar de las fiestas.-  Mientras tanto, Kioto le decía a Tillo: eres el rey del Estado Rojo.-. ¿De verdad mi amor?.-  Si no fuera así no estaría contigo.-  Solo estás conmigo por mi fama?.-  ¿Tú que crees?.-  ¡¡Que te odio¡¡.- ¿Seguro mi amor?.¡¡GGRRR¡¡

No hay comentarios:

Publicar un comentario