MANU Y
KIOTO SELLAN LA PAZ
Donde quiera que esté Kioto y la dejen
gobernar a su manera existe la paz.-
Españolo y Marci ya la conocen y saben que si Manu enuncia a compartir
poderes la paz está asegurada, no así en el buen gobierno u administración,
porque en ese tema anda Kioto un poco floja.-
Para eso, su amiga Flor de Loto ha dejado las cosas bien claras.- Kioto gobierna el Hotel España de la ciudad
nueva del Desierto, bajo la dirección de Flor.-
Españolo se lo hizo saber a Flor para que dejaran las cosas claras,
conociendo a Kioto, para que no hubiera problemas familiares en la
convivencia.-
En cuanto a Manu, un
alma de Dios como decía Españolo, y por si fuera poco muy enamorado de Kioto,
era el anda ve para todo, mangoneado por su mujer como un esclavo del amor y
del trabajo.- Marci le decía de vez en
cuando: ¿no le das demasiado poder a Kioto, Manu?.- Pero él se reía y decía que ella era feliz
así y él deseaba su felicidad.- O sea,
dice Españolo, en verdad lo que deseas es tener paz y amor a la vez- ¿Es que te parece poco, amigo?.- No, es mejor seguir tus ejemplos, que me doy
cuenta de que son muy sabios.- Amor y
paz es algo difícil de conseguir, y a una mujer marimandona de nacimiento y de
carácter fuerte, no le pongas contras.-
¿Sabes, cariño?.-
Creo que tendrías que tomar algunas lecciones de Manu y ser un poco distendido,
dice Flor de Loto.- Marci miró a
Españolo y Mar miró a su marido.- Estaba
sentados en la mesa u solo faltaba Kioto que llegó a propósito a la
conversación.- Espero, dijo, que no me
sublevéis a Manu que es un alma dulce y me quiere con locura.- ¿Verdad, cariño?.- Por supuesto, mi amor, soy muy feliz contigo,
tan feliz que si no existieras tendría que inventarte.- Todos riyeron la salida de Manu, que con una
mirada picaresca, se podía reconocer que de infeliz nada.-
Españolo se dio cuenta
de que Manu conocía muy bien a Kioto y para ser feliz con ella y tener su amor
tenía que ceder y hacerse el longuis.-
Marci, que conocía bien a Manu, desde hacía tiempo, miró a Españolo y
comprendieron los dos la actitud del marido de Kioto.- El que quiere algo algo le cuesta, dice Flor
de Loto que estuvo pendiente de todo.-
Manu sonreía beatíficamente, mientras que Kioto le tiraba un beso con
las dos manos.-
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