jueves, 22 de octubre de 2015

TYLLO EN MARTE


MANU Y KIOTO SELLAN LA PAZ

                     Donde quiera que esté Kioto y la dejen gobernar a su manera existe la paz.-  Españolo y Marci ya la conocen y saben que si Manu enuncia a compartir poderes la paz está asegurada, no así en el buen gobierno u administración, porque en ese tema anda Kioto un poco floja.-  Para eso, su amiga Flor de Loto ha dejado las cosas bien claras.-  Kioto gobierna el Hotel España de la ciudad nueva del Desierto, bajo la dirección de Flor.-  Españolo se lo hizo saber a Flor para que dejaran las cosas claras, conociendo a Kioto, para que no hubiera problemas familiares en la convivencia.-
                        En cuanto a Manu, un alma de Dios como decía Españolo, y por si fuera poco muy enamorado de Kioto, era el anda ve para todo, mangoneado por su mujer como un esclavo del amor y del trabajo.-  Marci le decía de vez en cuando: ¿no le das demasiado poder a Kioto, Manu?.-  Pero él se reía y decía que ella era feliz así y él deseaba su felicidad.-  O sea, dice Españolo, en verdad lo que deseas es tener paz y amor a la vez-  ¿Es que te parece poco, amigo?.-  No, es mejor seguir tus ejemplos, que me doy cuenta de que son muy sabios.-  Amor y paz es algo difícil de conseguir, y a una mujer marimandona de nacimiento y de carácter fuerte, no le pongas contras.-
                           ¿Sabes, cariño?.- Creo que tendrías que tomar algunas lecciones de Manu y ser un poco distendido, dice Flor de Loto.-  Marci miró a Españolo y Mar miró a su marido.-  Estaba sentados en la mesa u solo faltaba Kioto que llegó a propósito a la conversación.-  Espero, dijo, que no me sublevéis a Manu que es un alma dulce y me quiere con locura.-  ¿Verdad, cariño?.-  Por supuesto, mi amor, soy muy feliz contigo, tan feliz que si no existieras tendría que inventarte.-  Todos riyeron la salida de Manu, que con una mirada picaresca, se podía reconocer que de infeliz nada.-
                        Españolo se dio cuenta de que Manu conocía muy bien a Kioto y para ser feliz con ella y tener su amor tenía que ceder y hacerse el longuis.-  Marci, que conocía bien a Manu, desde hacía tiempo, miró a Españolo y comprendieron los dos la actitud del marido de Kioto.-  El que quiere algo algo le cuesta, dice Flor de Loto que estuvo pendiente de todo.-  Manu sonreía beatíficamente, mientras que Kioto le tiraba un beso con las dos manos.-


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