IZNÁJAR Y EL HIGUERAL ATACAN A
LOS ROJOS
Los nacionales desde Iznájar se lanzan a la caza de rojos por las
Cabreras adelante.- Largo camino de una
hora, en caballerías, el único medio de transporte para llegar a las Fuentes,
llegando a cortijadas al paso.- Ardua
tarea la suya, pero en el camino parece que se les unen muchos adeptos, hartos
de las correrías rojeriles que asolaban los cortijos también.- También asolaban los pueblos.-
Era una enfermedad que corría la
España de nuestros días y llevaba vistas de enrraigar para tiempo.- Según me decía mi pobre abuelo, después de
que alguno gane la guerra durará, lo verán las distintas generaciones, tal vez
siglos.- Al paso del tiempo siempre recuerdo sus predicciones.- Un hombre analfabeto por las circunstancias
de su niñez, pero con una inteligencia poco común.-
Los
nacionales ya están dentro de las Fuentes por el barrio de la Erilla.- Han tomado el barrio sin pegar un tiro.- Instalaron su cuartel general en el
Barrancón y la Fuente del Caño, para tener agua en abundancia para las
caballerías.- Se daba la circunstancia
de que mi tío Basilio, mi tía María y mis primos los Juanetes, vivían en la
Fuente del Caño.- Todo el barrio tomado por
los nacionales les daban permiso para ir al centro, pero tenían que volver
antes de anochecer.- A esa hora salían las patrullas y disparaban contra todo
el que se acercara.- Era el estado de Excepción.-
Al mismo tiempo, por
la carretera que llegaba hasta la cochera de Pío, llegaron los nacionales del
Higueral.- Los rojos de las Fuentes se
vieron entre dos fuegos y tenían que repartir las fuerzas.- Acosados por los dos lados, mandaban
mensajeros de paz para que los dejaran salir hacia Algarinejo por la
carretera.- Los jefes que venían al
frente eran militares, y con los militares no se juega; hay que luchar o morir,
cuando se está en guerra, y esto es la guerra, decía el oficial.- Entregáis las armas y se os juzgará con
juicios justos, por lo que hayáis hecho y no por las ideas políticas.- Así parece que andaban toda la noche, porque
los rojos sabían que no podían luchar en dos frentes, y contra el Ejército en
ninguno.- Mi abuela y mi madre y yo toda la noche sin dormir esperando el ruido
de los tiros.- Temblando de
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