domingo, 20 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA



                                                EL APOCALIPSIS FUENTEÑO
       Ahora  toda la vida del pueblo es un caos, escopeteros por todas partes, los ciudadanos asustados, hambrienta más de la mitad de la población, sin trabajo, sin dinero, sin existencias, sin libertad para comprar o para moverse buscando hierbas en los campos para subsistir.- Los que algo poseían para resistir el acoso del brazo largo de la guerra, les ha sido presuntamente robado, a escopeta en mano.-  Es un milagro que varios meses se puedan resistir, teniendo en cuenta que en todas las casa existen niños de corta y mediana edad, que no entienden de nada, pero que necesitan prioritariamente alimentos o será tarde cuando les lleguen.-
                      Los jinetes del Apocalipsis se aproximan a lomos de sus tétricas monturas, inconfundibles, inexorables, indestructibles visitando la mitad de los hogares de la población.-  La abuela a cortado las dádivas limosneras, con dolor de su corazón, por orden de la sensatez y también por concienciación de que nosotros nos podemos quedar a merced del los cuatro jinetes, si el nido se queda vacío, así lo dijo madre.-  Yo ya sabía cómo sacar cosas del nido.-
                     Pero hay algo que tiene a la población muy disgustada, además del hambre, las necesidades y la guerra.-  Cómo se puede entender que tengan los rojos la iglesia llena de alimentos, no importa de dónde vinieron ni los métodos, y que media población coma a dos carrillos y la otra media pase hambre.-  Será verdad lo de las dos Españas?, que también se le puede adjudicar a dos medios pueblos, a dos medias ciudadanías y, en definitiva, dos valores humanos:  Los buenos y los malos.-
                      Con el decreto del gobierno de Madrid, en el que dice, todo es mío, se dice todo.-  Ha intentado terminar con las dos Españas.-  Una sola y es la que yo gobierno y el que quiera comer que haga cola.-  Si queda para unas migajas no las negaremos, entre tanto que al que San Juan se la de que San Pedro se la bendiga.-  Ya no hay que ir a los cortijos a pedir escopeta en mano.-  Tampoco hay que ir a las eras cuando esté el trigo limpio y amenazar con fusilarlos.-  Mucho menos hay que quemar las cosechas.-

                     

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