domingo, 20 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

                                                   LA HUIDA DE MI ABUELO
Yo desperté al ruido de unos disparos.-  Eran los barbudos que custodiaban a mi abuelo.-   Pero volví a cerrar los ojos, para escuchar lo que decían y lo que pasaba.-  Entre tanto mi abuela me atendía a mí y me metía dentro de la casa que ya no tenía apenas trigo.-  Yo me quejaba de mi cuello y mi abuela me lo lió con el delantal.-  Al Tuerto le vendaban la cabeza para cortarle la sangre,. Mientras  se lo llevaban abajo para que lo curaran, daba órdenes a los barbudos de que abrieran la puerta de la cuadra a tiros y se llevaron detenido a mi abuelo, y si se resistía ¡‘’matarlo’’¡  les decía a sus esbirros.-
Oí los disparos a la puerta y me eché a temblar, agarrándome a la falda de mi abuela, pero ella me dijo al oído que mi abuelo se había ido por la piquera.-  Mi cabeza hecha un lío ya no me acordaba de que la cuadra tiene salida a las casas de atrás.-  Efectivamente, se metió en la cuadra porque tenía una salida, que era por donde metían la paja al pajar detrás de la casa, que daba a la casa de Andrés Campillo Berrospe, hermano del Músico.-  Por allí salió mi abuelo y desapareció.-  Cuando los energúmenos marxistas forasteros abrieron la cuadra a tiros se llevaron una verdadera  decepción.-
Fue una mañana de tétricos acontecimientos, de llantos, de dolores, como el que yo tenía en el cuello, que me lo tuvieron que entablillar y vendar porque tenía varias cervicales rotas.-  Me duró todo el verano, con el calor que hacía, y no podía mirar a los lados y casi ni al frente, de los dolores que tenía..-
Ahora me convertí en la sombra de mi abuela, que tampoco sabía leer.-  Entramos a la cuadra y vimos que estaba vacía, subimos al pajar y no había nadie, el nido que hizo mi abuelo iba a ser nuestra salvación, de lo contrario el hambre se habría cebado con nosotros.-  Nadie podía sembrar las tierras, entre otras cosas porque no había semillas para hacerlo ni se podía estar en aquellos campos.-  Además, para que se lo lleven los benditos rojos.-

Mi abuela me dijo que no dijera a nadie nada de lo ocurrido aquella mañana.-  Porque nos visitarían todos los días los hombres del Tuerto buscando a mi abuelo para detenerlo.-  Mi abuelo no se dejaría coger por aquellos desalmados, porque sabía que lo fusilaban, es decir lo asesinaban.-  Lo habían hecho con otros que se opusieron a sus saqueos y a sus desmanes.-  A otros les habían mandado a los barbudos a que les dieran una paliza.-  De esta gente nadie se podía fiar y caer en sus manos y mi abuelo había golpeado al jefe y eso era pena de muerte, segura.-  Nadie puede pegar al rey de los rojos en el pueblo sin ser fusilado (asesinado?).-

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