LA HUIDA DE MI ABUELO
Yo desperté al ruido de unos disparos.-
Eran los barbudos que custodiaban a mi abuelo.- Pero volví a cerrar los ojos, para escuchar
lo que decían y lo que pasaba.- Entre
tanto mi abuela me atendía a mí y me metía dentro de la casa que ya no tenía
apenas trigo.- Yo me quejaba de mi
cuello y mi abuela me lo lió con el delantal.-
Al Tuerto le vendaban la cabeza para cortarle la sangre,. Mientras se lo llevaban abajo para que lo curaran,
daba órdenes a los barbudos de que abrieran la puerta de la cuadra a tiros y se
llevaron detenido a mi abuelo, y si se resistía ¡‘’matarlo’’¡ les decía a sus esbirros.-
Oí los disparos a la puerta y me eché a temblar, agarrándome a la falda
de mi abuela, pero ella me dijo al oído que mi abuelo se había ido por la
piquera.- Mi cabeza hecha un lío ya no
me acordaba de que la cuadra tiene salida a las casas de atrás.- Efectivamente, se metió en la cuadra porque
tenía una salida, que era por donde metían la paja al pajar detrás de la casa,
que daba a la casa de Andrés Campillo Berrospe, hermano del Músico.- Por allí salió mi abuelo y desapareció.- Cuando los energúmenos marxistas forasteros
abrieron la cuadra a tiros se llevaron una verdadera decepción.-
Fue una mañana de tétricos acontecimientos, de llantos, de dolores,
como el que yo tenía en el cuello, que me lo tuvieron que entablillar y vendar
porque tenía varias cervicales rotas.-
Me duró todo el verano, con el calor que hacía, y no podía mirar a los
lados y casi ni al frente, de los dolores que tenía..-
Ahora me convertí en la sombra de mi abuela, que tampoco sabía leer.- Entramos a la cuadra y vimos que estaba
vacía, subimos al pajar y no había nadie, el nido que hizo mi abuelo iba a ser
nuestra salvación, de lo contrario el hambre se habría cebado con nosotros.- Nadie podía sembrar las tierras, entre otras
cosas porque no había semillas para hacerlo ni se podía estar en aquellos
campos.- Además, para que se lo lleven
los benditos rojos.-
Mi abuela me dijo que no dijera a nadie nada de lo ocurrido aquella
mañana.- Porque nos visitarían todos los
días los hombres del Tuerto buscando a mi abuelo para detenerlo.- Mi abuelo no se dejaría coger por aquellos
desalmados, porque sabía que lo fusilaban, es decir lo asesinaban.- Lo habían hecho con otros que se opusieron a
sus saqueos y a sus desmanes.- A otros
les habían mandado a los barbudos a que les dieran una paliza.- De esta gente nadie se podía fiar y caer en
sus manos y mi abuelo había golpeado al jefe y eso era pena de muerte, segura.- Nadie puede pegar al rey de los rojos en el
pueblo sin ser fusilado (asesinado?).-
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