lunes, 21 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA



                                                IDEAL SEIS DE OCTUBRE 1936.-
Es terrorífico lo que trae hoy este periódico, en su páginas seis, siete y doce.-  En ciertas partes de Andalucía, de Extremadura y los sitios dominados por el gobierno de Madrid, los sacerdotes asesinados, y algunos crucificados en olivos, postes de teléfono y de la electricidad, así como en las paredes de las iglesias,, conventos y cementerios.-  Con las bayonetas mutilando varias partes de sus cuerpos.-  Cuando se lo dije a mi abuelo se estremeció y me hizo prometer que no se lo diría a la abuela.-  Mi abuelo se echó a llorar y yo lo calmaba diciéndole que eso estaba lejos.-
Pero él me dijo que lo que temía es que mi padre estaba entre ellos.-  Pero él no hace esas canalladas abuelo.-  Mi padre es bueno y no puede torturar y asesinar.-  Que Dios te ayude a conservar tu inocencia.-  En la página doce de el citado diario Ideal, relata las opiniones de la Prensa extranjera y demás medios de difusión, que dice que el terror rojo se ha instalado en España y que está cometiendo atrocidades pavorosas contra personas honradas, pacíficas y sobre todo inocentes.-
Sobre todo los comunistas se están ensañando con los religiosos, sometiéndolos a una peligrosa persecución que siempre acaba con la vida de algunos.-  Mi abuelo me dice que hemos tenido suerte de que los rojos huyeran de las Fuentes y no volvieran más.-  De haber tardado más tiempo la falange en tomar el pueblo, yo estaría muerto en aquella cueva y vosotros seríais débiles ante los tiempos que se avecinan.-  Tú eres fuertecito, hijo, pero y tus hermanos que son muy pequeños, qué sería de ellos.-  No quiero ni pensarlo.-  No pienses en eso abuelo.-
Pero los dos teníamos las lágrimas a punto de estallar y por fin salieron a flote.-  Mi abuelo, siempre que llorábamos, era con bastante frecuencia, me cogía entre sus brazos como si quisiera protegerme de algo o de alguien.-  Y yo lo comprendía.-  Mi madre, mi abuela, mis hermanos pequeños los tres, sin saber nada de la vida, der lo que estaba pasando, de las circunstancias en que estamos.-  Yo tenía alguna noción porque me obligaban las circunstancias y vivía el día a día con mi abuelo, que sin mí a su lado no era nadie el pobre, sordo y analfabeto y en plena guerra.-


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