jueves, 5 de enero de 2017

LOS GOBIERNOS DE FELIPE GONZÁLEZ



¿QUÉ PASA CON EL FISCAL GENERAL DEL ESTADO.- ABC--24-11-

                    Pues lo que pasa es que todos los fiscales españoles han reaccionado contra el descarado partidismo del fiscal general del Estado, que han prestado con ello un gran servicio al sistema de libertades.- 
Siempre que se produce una colisión entre la justicia y la política, la que sale mal parada es la política.-   Para la supervivencia de una democracia auténtica es imperdonable la actitud adoptada por los prebostes del PSOE, presuntamente obligando por disciplina al Fiscal General del Estado a defender la postura del partido socialista, constituyendo una merma del prestigio y la trayectoria del cuerpo jurídico.-
                    Alguien está pidiendo la dimisión del muy ilustre Fiscal General del Estado, dice hoy el diario ABC, que don Eligio Hernández debería dimitir para no tener que obstaculizar más  la acción de la justicia a favor de nadie, por muy partidista que sea, y por mucho presunto tráfico de influencias, nepotismo y corrupción, que de eso existe en esta España nuestra, ¿O no?.-
                    Todo lo que  sea una investigación a fondo para delimitar responsabilidades y hacer recaer el peso de la ley sobre aquellos que la hayan infringido, no es más que hipotecar el honor, e imponer ‘lacras’ que algunos tienen como normas, con todos los años de honradez que se quieran adjudicar.-
                     La situación es bastante más grave de lo que muchos se pueden imaginar.-   Hubo un tiempo, cuya fecha me resisto a recordar, en que el Gobierno de gentes parecidas en demagogia y corrupción, hicieron de España su ‘cortijo particular’.-
  Siempre se vuelve a las andadas, quizás porque lo malo abunda.-
                    Si algunas partes de la justicia se presentaran  --  cosa improbable  --  como presuntos paladines de la causa socialista, sin intervenir en casos como Ibercorp, Renfe, Cruz Roja, AVE u otros, los cimientos de las instituciones más representativas del país quedarían socavados.-   ¿Verdad, señor Fiscal General?.-
                    De todas formas, los políticos que quieran honradez habrán de ganársela, dejando las instituciones al margen de sus batallas particulares, haciendo frente con gallardía y nobleza a las responsabilidades de sus enjuagues y trapisondas.- 
 A la sombra del poder permisivo y tolerante con los suyos, los gerifaltes no deben colmar el vaso de la corrupción, con censurables actos hacia la justicia, para que deje de resplandecer la verdad, ‘caiga quien caiga’.-
                    Quienes más deben velar por el cumplimiento de las leyes no deben erigirse en defensores de la inmoralidad y del delito, ni defender a ultranza la impunidad de la presunta  corrupción en la que se está cayendo en algunas partes.-  La honradez no se gana con palabras más o menos halagüeñas.-  


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