viernes, 23 de octubre de 2015

TYLLO EN MARTE

REUNIDA LA GRAN FAMILIA

                    El pequeño Tyllo iba de mano en mano como juguete que hay que cuidar para que no se rompa.-  Ya hilvanaba algunas medias palabras, con ayuda de los miembros de la familia.-  El niño reía las gracias y todos tan contentos.-  Rosana criaba a su hijo con su pecho, en contradicción de las costumbres modernas de que a los niños se les daba biberón y las tetas para el padre, que no se estropearan.-  Pero Rosana recordaba que en casa de sus padres los niños se criaban con el pecho de la madre y ella quiso tenerlo muy cerca de su pecho para que sintiera el calor de su madre.-  Por su parte, Tyllo la apoyaba en criarlo.-
                      Pasaban unos fines de semana al aire libre del Desierto, haciendo regatas y paseando por entre la frondosa naturaleza que se estaba criando a todo lo largo y ancho del Rojo Desierto.-  Desde la ciudad había ya varios kilómetros  Desierto adentro, canalizados y con las aguas apagando la sequerosa sed de las sedientas arenas.-  Españolo había diseñado él mismo unos planos de canalización y contrató unos topógrafos y delineantes para que realizaran los trabajos del proyecto, dirigidos por él diariamente.-
                       Tyllo estaba realizando unos estudios para informatizar los controles de las aguas, que llevarían unos costos económicos muy grandes al principio, pero rentables a largo plazo, ahorrando mano de obra y traslados.-  En su oficina de informática de la ciudad Roja, los técnicos informáticos están realizando pruebas  al respecto.-  Era, como si dijéramos de su propiedad las obras, ya que pertenecían a Españolo y Marci y ellos eran toda su familia.-  Y quién sabe si algún día las propiedades de la ciudad y del Desierto serían patrimonio del pequeño Tyllo, que se convertiría en el empresario más grande de todo el Estado Rojo marteño y, quién sabe si de todo Marte.-
                      Después del largo paseo a través de la red de carreteras y canales, de respirar largamente el aire sano de la naturaleza y comer algunas frutas recién cogidas, maduras de los árboles, sabrosas y con todo el saber propio de su madurez, vuelven a la ciudad.-  Un gran día, comenta Marci, excepcional, dice Tyllo.-  Españolo los mira a todos y se ríen satisfechos de la excursión entre canales, arboleda, hortalizas y frutales, en lo que hace poco tiempo nadie hubiera creído:  en pleno Desierto Rojo.-


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