EL CLAN
SE REUNE
La familia llegan a pasar
unos días con Tyllo y los suyos.- El
pequeño Tyllo se convierte en la atención de todos los actos familiares, con
esto de que ya sabe hablar a medias y hacen gracia sus medias palabras y el
chico que ha resultado tan simpático como el padre, los trae locos a toda la
familia, e incluso a los empleados.- A
Mar-R le dice ‘tata’ y ella le dice ‘mi niño’, y cuando lo llevan al
Restaurante, entra con una sonrisa que cautiva a los empleados.- Los besa a todos como si fueran de la
familia, y es que en realidad allí eran todos una gran familia.-
Kioto y Manu habían venido
también, y por primera vez desde que vendió su parte en el Restaurante, se
enfrentaba a la visita en el mismo.- No
salía de su asombro del cambio que habían realizado en el Restaurante.- Pero lo que más le lleno de gozo, de dolor,
de congoja, hasta el punto de que se le saltaron las lágrimas, a ella que
presumía de ser la mujer fuerte, dueña de sí misma en todo momento, fue los
saludos y la bienvenida del personal, que seguía siendo el mismo.-
Todo el personal del
Restaurante pasó a saludarla y darle la bienvenida y los parabienes por su
matrimonio con Manu, al que ya conocían anteriormente.- Kioto dio las gracias a todos, entre las
lágrimas que le corrían por las mejillas sin poder evitarlo, con media sonrisa
y aspecto de gran satisfacción.- Gracias
amigos, dijo Kioto cuando pudo hablar, despojando el nudo que tenía en la
garganta.- Gracias a todos vosotros, que
sois tan generosos, mucho más que yo que no me merezco tanto.- Sois, lo que Tyllo ha hecho de vosotros, una
gran familia, generosa, trabajadora, educada y fiel al trabajo y a quien os
apoya.-
Tyllo segundo hizo una
reverencia (enseñanzas de mamá), y dirigió unas medias palabras, de las que
siempre le salían a él: ¡os quelo mucho a
todos¡ y repartió besos con la mano a todo su alrededor.- Las risas de todo el conjunto de la reunión,
viendo y oyendo al anfitrión convertido en el centro de todas las miradas, de
todas las risas, de todos los piropos y de todos los besos que le tiraban a su
estilo, con la mano.- El abuelo
familiar, señor Marko, le bajaban las lágrimas mejilla abajo, por encontrarse
entre una familia tan extraordinaria y humana.-
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