sábado, 24 de octubre de 2015

TYLLO EN MARTE


FIESTA EN EL RESTAURANTE

                     Mar-R, como la directora del Restaurante, imitando las argucias y grandiosidades de las fiestas de Tyllo, con permiso del mismo, pero sin colaboración de ideas, se inventa una fiesta de fin de semana, invitando a todos los amigos de Tyllo, incluido el alcalde de la Ciudad Roja y altas personalidades de la política en todas las esferas sociales, incluidos los altos jefes policiales, a los que siempre atendía Mar-R con todo esmero.-  La fiesta, igual podía costarle el dinero al matrimonio Tyllo, como dejarle unos cientos de markos, dependiendo de cómo se diera y de los asistentes.-  Porque los invitados ya se sabe.-
                       Tyllo segundo al hablarle de fiesta comenzó a bailar a ese estilo que le enseñaba su padre, de aquella tierra querida dejada en el planeta Tierra.-  Allá, en Andalucía, España, en la tierra del duende y del cante, desde donde salían todas las canciones populares que invadían el mercado español, donde los cantores  se acuestan con la copla en la boca y se levantan con la estrofa.-  Unas sevillanas que bailaba casi todos los días Tyllo con su hijo, metiéndole en el cuerpo el estilo, la afición, el paso y las formas.-  También se las estaba enseñando

FIESTA EN EL RESTAURANTE
                     Mar-R, como la directora del Restaurante, imitando las argucias y grandiosidades de las fiestas de Tyllo, con permiso del mismo, pero sin colaboración de ideas, se inventa una fiesta de fin de semana, invitando a todos los amigos de Tyllo, incluido el alcalde de la Ciudad Roja y altas personalidades de la política en todas las esferas sociales, incluidos los altos jefes policiales, a los que siempre atendía Mar-R con todo esmero.-  La fiesta, igual podía costarle el dinero al matrimonio Tyllo, como dejarle unos cientos de markos, dependiendo de cómo se diera y de los asistentes.-  Porque los invitados ya se sabe.-
                       Tyllo segundo al hablarle de fiesta comenzó a bailar a ese estilo que le enseñaba su padre, de aquella tierra querida dejada en el planeta Tierra.-  Allá, en Andalucía, España, en la tierra del duende y del cante, desde donde salían todas las canciones populares que invadían el mercado español, donde los cantores  se acuestan con la copla en la boca y se levantan con la estrofa.-  Unas sevillanas que bailaba casi todos los días Tyllo con su hijo, metiéndole en el cuerpo el estilo, la afición, el paso y las formas.-  También se las estaba enseñando a Rosana, pero ella no había nacido en Andalucía y no lo llevaba en la sangre.-
                         No obstante, Tyllo prometió bailar las sevillanas con Rosana en las fiestas, un estilo de baile no visto ni conocido, cuya música tuvo que enseñar a la orquesta que venía a tocar y se les daba bien, a pesar de ser la primera vez que la tocaban.-  El acontecimiento fiestero tenía un puesto de mando, donde se situaban la familia y los invitados más íntimos.-  Nadie hubiera creído que aquella fiesta improvisada y por una persona que desconocía los festejos, pudiera llenar el Restaurante, y más en un tiempo de crisis como la que sufría el país.-
                         Ni el mismo Tyllo hubiera acertado como lo hizo Mar-R, era apoteósico, abarrotado todo el local y desapareciendo la bebida y la comida como si estuvieran en tiempos de abundancia.-  Llegó el momento de bailar las sevillanas, Tyllo y Rosana.-  Sonó la música y la pareja parecía que habían estado toda la vida bailando juntos.-  Los aplausos y la expectación fueron espectaculares.-  ¡¡Otra, otra, más, más ¡¡, decían.-



o a Rosana, pero ella no había nacido en Andalucía y no lo llevaba en la sangre.-
                         No obstante, Tyllo prometió bailar las sevillanas con Rosana en las fiestas, un estilo de baile no visto ni conocido, cuya música tuvo que enseñar a la orquesta que venía a tocar y se les daba bien, a pesar de ser la primera vez que la tocaban.-  El acontecimiento fiestero tenía un puesto de mando, donde se situaban la familia y los invitados más íntimos.-  Nadie hubiera creído que aquella fiesta improvisada y por una persona que desconocía los festejos, pudiera llenar el Restaurante, y más en un tiempo de crisis como la que sufría el país.-
                         Ni el mismo Tyllo hubiera acertado como lo hizo Mar-R, era apoteósico, abarrotado todo el local y desapareciendo la bebida y la comida como si estuvieran en tiempos de abundancia.-  Llegó el momento de bailar las sevillanas, Tyllo y Rosana.-  Sonó la música y la pareja parecía que habían estado toda la vida bailando juntos.-  Los aplausos y la expectación fueron espectaculares.-  ¡¡Otra, otra, más, más ¡¡, decían.-




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