LA
FAMILIA ESCUCHABA LAS NOTICIAS
En un gran salón, amplio y
bien decorado del Hotel España en la Ciudad del Desierto, estaban todos
reunidos, pendientes de los acontecimientos que se estaban desarrollando en
casi todas las ciudades del país; pero sobre todo en la capital del Estado
atacando a las Cortes nacionales, donde estaban encerrados los miembros del
Gobierno.- La situación nacional estaba
tensa, y hasta el Ejército lo habían acuartelado, en previsión de cómo se
solucionaba la rebelión de izquierdas.-
A los gritos de dimisión,
dimisión, y el Gobierno al paredón.- El
presidente del Gobierno, a través de altavoces, comunicó a las huestes de la
rebelión.- Ni he dimitido ni dimitiré,
porque el pueblo me dio una mayoría absoluta para sacar a la nación de la
crisis en la que vuestros representantes dejaron las cuentas públicas.- Lo que no pudieron ganar en las urnas
quieren ganarlo ahora en la calle con disturbios.-
El asedio, el acoso a
las Cortes duró más de veinticuatro horas, terminado el cual, el campo de
batalla era lastimoso.- Hubo varios
cientos de detenidos, entre los más acérrimos atacantes y cabecillas.- Las ambulancias no daban abasto a llevar
heridos a los hospitales, tanto de los rebeldes como de los servidores del
orden.- El campo de batalla a todo alrededor
de las Cortes era lastimoso.- Lleno de
piedras, de palos rotos, de botellas rotas y de toda suerte utensilios de los
que habían utilizado las huestes revolucionarias en su batalla contra las fuerzas del orden
que defendían al Gobierno legal
En todas las ciudades del
país donde había habido manifestaciones, se realizaron destrozos de escaparates
y asaltos a entidades públicas protegidas por fuerzas nacionales.- Marci, contaba a los reunidos que él conoció
en su país, en cierta época de su adolescencia, entre los diez y los quince
años, los destrozos y acosos, robos y destrucción, incendios y asesinatos
ocurridos en una guerra civil que duró muchos años y destrozaron el país.- Las
fuerzas rojizas fueron vencidas y el país volvió a la normalidad, pero
económica y moralmente arruinado, que tardó más de una década en
levantarse.- Lo que nunca se puede
arreglar son las pérdidas de familiares que murieron, otros muchos
desaparecidos, y las heridas del alma de unos contra los otros.-
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