jueves, 22 de octubre de 2015

TYLLO EN MARTE

                                                EL HOTEL ESPAÑA-TYLLO

                    El hotel España de la la ciudad Roja, que ya se le conocía como España-Tyllo, se había convertido en el mejor de la ciudad, nuevo completamente desde los cimientos y con los mejores y más completos servicios.-  El personal seleccionado por Tyllo, bien pagado y admirablemente tratado como si fueran de la familia.-  Era todo confort, amabilidad, buen servicio, excelente atención por todo su personal muy profesionalizado.-
                      El señor Marko, siempre sentado en el extenso salón, atento a todo lo que pasaba por su lado y por su vista, como si el hotel fuera de su propiedad.-  Nunca se metía en nada, ni daba ninguna orden, ni consejos ni se metía en los problemas del personal o de los clientes.-  Si algún cliente le preguntaba algo lo mandaba a recepción, donde le informarían detalladamente.-  Tyllo casi nunca estaba en el hotel porque tenía demasiadas cosas y negocios que, pero para eso estaba Rosana.-
                       La segunda, como la llamaba el personal, cuando hacían referencia a ella, era todo actividad, desde el Restaurante al Hotel y viceversa, porque siempre había alguna reclamación o algún detalle que requería su presencia.-  El pequeño Tyllo tenía una excelente niñera, ya que Rosana tenía demasiado trabajo cuando no estaba Tyllo, su marido, que eran escasas las veces que se hallaba en aquellos negocios.-  Por tanto eran de la incumbencia de Rosana, que hacía y deshacía.-  A pesar del trabajo y la atención de los negocios, en sus idas y venidas del hotel al Restaurante y viceversa, le sacaba un vistazo al pequeño, le daba un besito y una sonrisa.-
                          Así crecía el afortunado heredero de toda la familia, atendido excelentemente, cuidado con esmero, besado, acariciado y mimado, no solo por sus padres, si no por todo el personal de los servicios.-  Nadie podía haberse imaginado un niño con tanta suerte.-  La madre que padeció tanto en su juventud, recordaba cuando tenía que dormir en la calle, entre cartones y papeles de periódicos, rodeada de indigentes que unos la respetaban y otros la perseguían.-  Hasta aquel dichoso momento en que Tyllo le tendió la mano, le dio de comer, cobijo y trabajo en el Restaurante del señor Marko.-  A veces pensaba en todo ello y no sabía si contarlo algún día a su hijo.-




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