viernes, 23 de octubre de 2015

TYLLO EN MARTE

                                                   UN MAL TRAGO

                       Nunca se había visto Tyllo tan cerca de ser asesinado impunemente sin poder defenderse.-  Sólo podía arrastrarse de espaldas por el suelo en completo diálogo con la señora asesina, que le pedía cierta cantidad de dinero del que él no disponía en aquellos momentos.-  La asesina, que así la llamaremos desde ahora, porque no merece otro apelativo sabía dominar la situación para que su víctima no se levantara del suelo, porque Tyllo era un hombre nada desdeñable en un una defensa.-  La víctima se arrastraba por el suelo buscando una oportunidad y eludiendo como podía las cuchilladas que la asesina le enviaba para hacerle claudicar.-
                        El tiempo pasaba y Tyllo recibía varios arañazos de los dientes del cuchillo en los brazos, defendiendo que no le llegaran al cuello.-  Pero las cosas se complicaron un poco, tal vez porque la asesina no conseguía sus propósitos y de pronto la punta fina y afilada del arma entró en contacto de su piel en el cuello, apretándole y queriendo entrar en su piel.-  La asesina sacó del bolsillo un cable  de uso de las máquinas de afeitar y le rodeó el cuello, mientras apretaba la punta del arma.-
                      Tyllo no lo pudo evitar porque el cuchillo apretaba bastante sobre el cuello,  con el cuello atado con aquel cable y el arma tirándole cortes, sólo podía utilizar las manos para esquivar los cortes y los pies para dar patadas, que no surtían el efecto deseado.-  Asesina conocía el trabajo que estaba realizando para amedrantar al informático y que acobardara a soltar la pasta.-  Llevaban ya horas así, Tyllo estaba cansado de arrastrarse de espaldas y esquivar cuchilladas en la cara y cuello.-  Se le ocurrió decirle que hablaran sentados o de pie.-
                         La intrusa creyó ver una oportunidad en sacarle la pasta y lo dejó ponerse de pie, pero con el cuchillo amenazante entre los dos.-  El cerebro de Tyllo funcionaba a la velocidad de vértigo para buscar una solución y poder dominar a aquella desalmada asesina que dominaba el cuchillo, blandiéndolo amenazante, y con los ojos inyectados en sangre como si estuviera loca.-  No podía arrimarse a ella sin ser apuñalado, no encontraba nada a mano para defenderse y tratar de desarmarla.-



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