jueves, 1 de octubre de 2015

ZAPATERO

EL PAPA SANTO DE ROMA
               El Papa Benedicto,  en su visita para reunirse con los seguidores de las Jornadas Mundiales de Juventudes (JMJ), llega a España el dieciocho de agosto de dos mil once, cuando ya le esperaban sobre dos millones de jóvenes de todos los países de la Tierra  Previamente a su llegada, el Cardenal Rouco Varela dice una misa en la Plaza de Cibeles.-  La apoteósica llegada del Papa a Madrid, recibido por los Reyes de España y las autoridades representativas, tanto políticas como católicas, no deja lugar a dudas de lo esperado de su visita.-
               Dos millones de jóvenes de todo el mundo que han demostrado el buen comportamiento  y la misión que representan.-  A pesar de las provocaciones de jóvenes españoles y persecuciones a algunos grupos, demostraron la diferencia educativa de los indignados perseguidores.-  El Papa ha sido el principal protagonista desde el dieciocho al veintiuno que dejó España, diciendo varias misas en Cuatro Vientos y en la Plaza de Cibeles, a dichos actos han asistido entre uno y dos millones de jóvenes de todo el Mundo, incluidos los de España.-
               También ha habido detractores, de gentes laicas.-  A las JMJ no les importa que el laicismo ande manifestándose. Sin embargo el laicismo si le importa que dos millones de jóvenes se concentren en torno al PAPA, lo aplaudan y vitoreen, oigan misa y confiesen, se paseen orgullosos de su libertad, felicidad, tranquilidad y pasividad.-  Cuatro vientos y la Plaza de Cibeles dan fé de los acontecimientos católicos realizados por el Papa Benedicto XVI (Joseph Aloisius Ratzinger. Baviera, Alemania, 16-04-27), desde el día dieciocho al veintiuno de agosto de dos mil once.-  Madrid y España entera ha gozado un gran acontecimiento.-
                Las Jornadas Mundiales de Juventud (JNJ) han servido para unir a más de dos millones de jóvenes del Mundo entero, pacíficamente.-  Peregrinos alegres y sin alterar el orden, educados y eludiendo a ciertos sectores provocadores que desde la Plaza del sol presumían de que la Plaza era suya, e incluso los derechos a pasear, estacionar y posesionar les pertenecían.-  Una vergüenza nacional en la Plaza de Sol.-



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