martes, 22 de noviembre de 2016

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA


MI  PADRE LICENCIADO
Cuando llegó el lunes al cuartel se encontró con la agradable sorpresa de que están licenciando - con permiso ilimitado – a tos los mayores de edad, desde la quinta del mil novecientos veinticinco en adelante.-  Padre era de la quinta de mil novecientos veintinueve, de los mayores de todos.-  Así que les pedían que entregaran las armar a su cargo y las ropas de militar, les daban  un salva conducto y los mandaban a su casa.-  Todos los que habían pertenecido al Ejército republicano tenían que presentarse todos los meses a las autoridades de su localidad.-
El lunes por la noche regresó con Pío al pueblo, ya licenciado, salvo que hubiera disposiciones posteriores para que ingresaran en filas.-  La alegría en la casa fue enorme y no se celebró porque no existían medios para celebraciones.-  Por fin la guerra estaba tocando a su fin, Franco estaba reduciendo su Ejército por los mayores de edad, paras quitarse de encima un poco gasto de Ejército.-
Esa noche bajamos a escuchar los partes de ambos lados, como hacíamos siempre.-  Ya no salía Queipo de Llano, era otro el que daba los partes desde Sevilla.-  Los republicanos daban los partes desde valencia y Alicante, y los nacionales empezaron a dar partes también desde Madrid, Burgos y Sevilla.-
Pío había traído los periódicos, como todos los días, y yo me fui a un rincón a leer El Socialista y el Ideal de Granada.-  La reunión se iba animando en la conversación, y a padre le daban la enhorabuena por la licencia.-  Zambombas le decía por las noches los que iban llegando al pueblo de las zona roja.-  Entre ellos había venido un primo de padre, que vivía en la Fuente del Caño, José Paulino, que también estuvo en la zona republicana, aunque era de los mayores.-
Su primo y él hacía mucho que no se habían visto, porque Paulino estuvo en los frentes de Alcalá la Real, y allí se casó con una mujer del Castillo de Locubín  (algo parecido), no lo recuerdo bien.-  Padre estuvo por la parte valenciana, y desde allí los llevaron al frente de Teruel, cuyo desastre del Ejército marxista fue la gran derrota, y según contaba, allí murieron casi todos los de su batallón.-  Entre los pocos que quedaron estaba él y Sambo.-  En aquella batalla murieron todos los jefes y oficiales y a padre le dieron las estrellas de un teniente muerto, para 

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