CAPÍTULO CLXIII
Hacía bastante rato que Marci
estaba esperando a Flor en el comedor para desayunar, como estaba acostumbrado
desde tiempo, y después de irse Españolo la atendía con más frecuencia para
consolarla, que la pobre chica estaba hundida.-
Disculpa Marci, he tardado un poco
porque he estado hablando con mi amor.-
Me ha contado en el atolladero que ha estado inmersos, pero que ya han
salido de aquel agujero, con tiempo suficiente para ir a dormir al hotel del
Desierto (palabras textuales suyas), y
que ha dormido en el colchón de plumas como un lirón.-
Bueno, hay que tener presente
que este Españolo tiene un gran sentido del humor, hasta en los momentos más
delicados de su existencia.- No se
rinde por nada ni por nadie, y digo por nadie, refiriéndome a ti, que yo se que
te quiere con locura, pero no se rindió a tus lloriqueos, a tus consejos, a tus
caricias y a tu encanto, y se largó al desierto a correr riesgos como el que
acaba de salir con vida.-
Tienes razón, querido amigo, es
un aventurero sin excepción, sin remedio, sin solución, imposible de
corregir.- Pero, Marci, no me negarás
que es un gran hombre.- Sí que lo es, y
además su humor me encanta.- Es para mi
como un hermano menor, pero que sabe más que yo y en vez de tener que ayudarle
o enseñarle, es él quién siempre lleva la voz cantante.- Yo le imito en el humor hasta donde puedo.-
Marci, yo le quiero tanto, que
puedo decir que es mi propia vida.- No
podría estar sin él.- Lloro todas las noches antes de quedarme
dormida.- Cuando me llama por las
noches, que lo hace con frecuencia, pone la cámara de vídeo para verme, y me
dice cosas que me llegan al alma.-
Entonces duermo agitada, con nervios, temerosa de que le pase algo
gordo.- Yo rezo por él constantemente,
pido por que me lo devuelva como se fue.-
Lo quiero como el día que se despidió de mí, alegre y humorístico.-
No cabe duda que lo quieres y me
consta, pero no te preocupes, que ‘bicho malo nunca muere’.- ¡No digas eso, por favor¡.- Es uno de los dichos de él, y me encanta
repetirlos.- Cuando hablo con él se los
devuelvo de vez en cuando, los que tengo
que ir recordando y así me siento bien, es como si lo recuerdo a él.-
Esta mañana cuando me ha contado
los últimos peligros a los que ha estado expuesto, he llorado
amargamente.- He llorado hasta cuando
enchufó la cámara para verme.- Siempre
procuro estar guapa cuando quiere verme, pero hoy me daba igual.- Ha estado en grave peligro y yo tenía muchas
ganas de llorar.- ¡Vamos, Flor, de
viaje¡.-
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