lunes, 18 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


 

 

CAPÍTULO    CLXIII

 

               Hacía bastante rato que Marci estaba esperando a Flor en el comedor para desayunar, como estaba acostumbrado desde tiempo, y después de irse Españolo la atendía con más frecuencia para consolarla, que la pobre chica estaba hundida.-

               Disculpa Marci, he tardado un poco porque he estado hablando con mi amor.-   Me ha contado en el atolladero que ha estado inmersos, pero que ya han salido de aquel agujero, con tiempo suficiente para ir a dormir al hotel del Desierto  (palabras textuales suyas), y que ha dormido en el colchón de plumas como un lirón.-

               Bueno, hay que tener presente que este Españolo tiene un gran sentido del humor, hasta en los momentos más delicados de su existencia.-   No se rinde por nada ni por nadie, y digo por nadie, refiriéndome a ti, que yo se que te quiere con locura, pero no se rindió a tus lloriqueos, a tus consejos, a tus caricias y a tu encanto, y se largó al desierto a correr riesgos como el que acaba de salir con vida.-

               Tienes razón, querido amigo, es un aventurero sin excepción, sin remedio, sin solución, imposible de corregir.-   Pero, Marci, no me negarás que es un gran hombre.-   Sí que lo es, y además su humor me encanta.-  Es para mi como un hermano menor, pero que sabe más que yo y en vez de tener que ayudarle o enseñarle, es él quién siempre lleva la voz cantante.-   Yo le imito en el humor hasta donde puedo.-

               Marci, yo le quiero tanto, que puedo decir que es mi propia vida.-   No podría estar sin él.-   Lloro todas las noches antes de quedarme dormida.-   Cuando me llama por las noches, que lo hace con frecuencia, pone la cámara de vídeo para verme, y me dice cosas que me llegan al alma.-   Entonces duermo agitada, con nervios, temerosa de que le pase algo gordo.-   Yo rezo por él constantemente, pido por que me lo devuelva como se fue.-   Lo quiero como el día que se despidió de mí, alegre y humorístico.-

               No cabe duda que lo quieres y me consta, pero no te preocupes, que ‘bicho malo nunca muere’.-   ¡No digas eso, por favor¡.-   Es uno de los dichos de él, y me encanta repetirlos.-   Cuando hablo con él se los devuelvo de vez en cuando,  los que tengo que ir recordando y así me siento bien, es como si lo recuerdo a él.-

               Esta mañana cuando me ha contado los últimos peligros a los que ha estado expuesto, he llorado amargamente.-   He llorado hasta cuando enchufó la cámara para verme.-   Siempre procuro estar guapa cuando quiere verme, pero hoy me daba igual.-   Ha estado en grave peligro y yo tenía muchas ganas de llorar.-  ¡Vamos, Flor, de viaje¡.-

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario