CAPÍTULO
CLXXIII
EL TERCER HOMBRE
El tercer hombre de la expedición estaba en grave peligro.- No respondía a los ejercicios de reanimación
que el médico Españolo le sometía.-
Españolo echó mano de la medicina preventiva que llevaban en el botiquín.- Le puso una inyección y lo dejaron
descansar para que reaccionara si había posibilidades de vida, que el Españolo
las consideraba muy débiles, aunque no completamente imposibles.-
Mientras tanto, el Jefe y el Españolo se dedicaron a realizar una
inspección alrededor de la laguna, que era demasiado importante para saber en
qué situación se encontraban, después de haber recabado milagrosamente a aquel lugar imprevisto y continuar con vida.- No tomaban en cuenta las magulladuras y heridas
que tenían, aunque nada era de gravedad.-
La vida del tercer hombre estaba en peligro y no esperaban que
sobreviviera.-
A medida que daban la vuelta alrededor de la laguna, quedaban más
sorprendidos.- Desembocaban infinidad
de galería a la laguna, unas más amplias y otras menos, pero por todas bajaba
gran cantidad de agua.- De esta forma,
la especie de estanque natural, que daba la sensación de haber sido horadado en
la roca ex profeso, estaba llena del preciado líquido, con una profundidad de
más de dos metros en el centro y de sobre uno en las salidas.-
Una y otra y más galerías con acceso a la masa de agua encharcada.- Por la parte del centro llegaron a ver una
galería que en vez de llenar agua a la laguna salía, es decir, la iba
vaciando.- Era como el escape para que
aquel círculo cerrado de estanque, que por todas partes le entraba agua, no
llegara a ser un peligro natural que produjera una hecatombe.-
La galería de salida de agua era demasiada grande, como si quisiera la
naturaleza tener previsto un aumento de entra de agua en cualquier momento de
crecidas.- El agua salía por un reducto
amplio y apenas perceptible la rampa de bajada.- Los hombres se metieron en el Agua que les
llegaba a la cintura y siguieron su curso inspeccionando su itinerario.-
¿Qué habrá pasado con el compañero que le has puesto la
inyección?.- Ha muerto, dice el
Españolo.- ¿Por qué estás seguro?.- Porque estaba muerto cuando nos retiramos de
él.- Recuerda que me viste tomarle el
pulso.- Pero no me dijiste nada.- Es cierto, pero no lo hice para no
preocuparte.- Ahora puede causarme
impresión, ¿no crees?.-
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