lunes, 18 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


                                                                                                                                  

                                               

CAPÍTULO   CLXX

               El Españolo comenzó a agrandar los agujeros que había descubierto en el fondo de la charca.-   Con el bastón que llevaba en la mano, el  Españolo se dedicaba a perforar, agrandando los agujeros por donde debía de perderse el agua, o que en realidad desaparecía, aunque no conseguían vaciar la charca.-

               La tarea de agrandar agujeros que emprendió Españolo, que cada vez los iba agrandando a fuerza de bastón, comenzó a dar algunos resultados, porque el nivel del agua se notaba  un poco su bajada, pero no lo suficiente como para que en horas desapareciera la charca de la galería.-

                Pero este hombre terrícola, y además español, era más terco que una mula, y con sangre de conquistadores había llegado a Marte, de los primeros viajes que lanzaron desde la Tierra, que a decir verdad costaban un ‘ojo dela cara’  y el otro quedaba empeñado de por vida.-

               Esto no le quitaba el sueño al Españolo, porque si no volvía a la Tierra, alguien se encargaría de pagar los platos rotos.-   Y si volvía, llevaba suficientes material literario como para invadir el mercado y poner en un aprieto a algunos medios.-

               A fuerza de  agrandar agujeros con el bastón, el nivel de las aguas encharcadas se iba conociendo su disminución, pero Españolo no tenía suficiente con aquel pequeño aumento, quería ver que el nivel bajaba de verdad y no con la lentitud que lo hacía.-

               En el centro de la charca se había abierto un gran agujero y por fin aquello comenzaba a funcionar, el nivel de las aguas bajaba con la suficiente velocidad como para verla pronto vacía del ansiado líquido.-   Cada vez que tocaba en aquel agujero del centro agrandaba a más velocidad.-   Los dos hombres marcianos, sentados en las cercanías lo veían hacer.-

               De pronto, Españolo dio un grito, porque el suelo  de la charca cedía bajo sus pies.-   En principio lentamente y después a gran velocidad que no le dio tiempo a salir de aquel estanque casi vació ya, con el esfuerzo de su trabajo.-

               Se abrió un agujero de casi dos metros de diámetro que se tragó escombros y detrás y un poco revuelto bajaba el Españolo.-   Pero como los tres hombres estaban enlazados con cuerdas, inmediatamente salieron lanzados hacía el abismo, por el fuerte tirón que dio la desaparición de Españolo.-  Desaparecieron los tres.-

 

 

 

 

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