lunes, 18 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


 

 

CAPÍTULO   CKXXII

LA TRAGEDIA TIENE TREGUA

 

          Los dos hombres que estaba hablando, al principio lentamente, ya que apenas tenían conocimiento de su situación y de las consecuencias, como si alguien les estuviera oyendo y quisieran evitarlo.-   Poco a poco fueron gritando más fuerte.-   Estaban en plena oscuridad, tan espesa que no se podían ver ni los dedos de las manos.-   ¿Tienes la linterna Españolo?.- Creo que no se ha desprendido del cinto.-   Pues yo la he perdido y el repuesto está dentro de la mochila, que en esta situación no se puede abrir.-   Hemos de salir del agua  como sea.-   Pues claro, Jefe, nadando.-

               Nadaron hacia la orilla a la luz de la linterna del Españolo.-   Salieron fuera del agua y abrieron las mochilas para sacar ropa seca,.   El equipaje era impermeable y no podía entrar el agua dentro ni se calaba el material.-   Pero se dieron cuenta de que el compañero no salía del agua y alumbraron con las linternas toda la superficie de la laguna en su busca.-   Lo vieron en la orilla opuesta flotando sobre las aguas, pero inerte.-

               Necesita ayuda, Jefe.-   Quédate aquí con el equipaje y la luz para ayudarme a volver.-   ¿Y por qué tú y no yo ha de ir en su ayuda?.-    Porque tú eres viejo y yo soy joven, en primer lugar.-   ¿Y en segundo lugar?.-   En segundo lugar porque tu estás más cansado que yo y hay que atravesar esta laguna dos veces nadando, una hasta aquella orilla y otra vez vuelta aquí.-

               Españolo se lanzó al agua sin espera más y cruzó nadando la laguna.-   Cuando llegó a la otra orilla al lado de su compañero se dio cuenta de que no se movía, que flotaba a causa del material de la mochila que estaba fabricado al efecto para estos casos.-   Estaba boca abajo y era una mala señal.-   Le dio la vuelta y lo puso boca arriba un momento para mirar si tenía alguna herida.-   De la frente le manaba un delgado hilillo de sangre.-

               Lo ató con la cuerda que estaban cogidos los tres, un poco más corto, junto a su cuerpo, y nadó arrastrándole hasta la orilla opuesta otra vez.-   Entre los dos hombres lo sacaron del agua y le tendieron boca arriba.-   La sangre apenas salía de la pequeña herida, pero el hombre no daba señales de vida.-

               El Españolo que también era médico, sacó de la mochila un pequeño maletín y estuvo auscultándolo.-    Vive, dijo al Jefe, pero hay que reanimarlo inmediatamente o habremos perdido la oportunidad de salvarle.-   Pusieron manos a la obra.-   A veces daba la sensación de que respondía a los movimientos, otras no.-

 

 

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