CAPÍTULO
CKXXII
LA TRAGEDIA TIENE TREGUA
Los dos hombres que estaba hablando, al principio lentamente, ya que
apenas tenían conocimiento de su situación y de las consecuencias, como si
alguien les estuviera oyendo y quisieran evitarlo.- Poco a poco fueron gritando más
fuerte.- Estaban en plena oscuridad,
tan espesa que no se podían ver ni los dedos de las manos.- ¿Tienes la linterna Españolo?.- Creo que no
se ha desprendido del cinto.- Pues yo
la he perdido y el repuesto está dentro de la mochila, que en esta situación no
se puede abrir.- Hemos de salir del
agua como sea.- Pues claro, Jefe, nadando.-
Nadaron hacia la orilla a la luz de la linterna del Españolo.- Salieron fuera del agua y abrieron las
mochilas para sacar ropa seca,. El
equipaje era impermeable y no podía entrar el agua dentro ni se calaba el
material.- Pero se dieron cuenta de que
el compañero no salía del agua y alumbraron con las linternas toda la
superficie de la laguna en su busca.-
Lo vieron en la orilla opuesta flotando sobre las aguas, pero inerte.-
Necesita ayuda, Jefe.- Quédate
aquí con el equipaje y la luz para ayudarme a volver.- ¿Y por qué tú y no yo ha de ir en su
ayuda?.- Porque tú eres viejo y yo soy
joven, en primer lugar.- ¿Y en segundo
lugar?.- En segundo lugar porque tu
estás más cansado que yo y hay que atravesar esta laguna dos veces nadando, una
hasta aquella orilla y otra vez vuelta aquí.-
Españolo se lanzó al agua sin espera más y cruzó nadando la
laguna.- Cuando llegó a la otra orilla
al lado de su compañero se dio cuenta de que no se movía, que flotaba a causa
del material de la mochila que estaba fabricado al efecto para estos
casos.- Estaba boca abajo y era una
mala señal.- Le dio la vuelta y lo puso
boca arriba un momento para mirar si tenía alguna herida.- De la frente le manaba un delgado hilillo de
sangre.-
Lo ató con la cuerda que estaban cogidos los tres, un poco más corto,
junto a su cuerpo, y nadó arrastrándole hasta la orilla opuesta otra vez.- Entre los dos hombres lo sacaron del agua y
le tendieron boca arriba.- La sangre
apenas salía de la pequeña herida, pero el hombre no daba señales de vida.-
El Españolo que también era médico, sacó de la mochila un pequeño
maletín y estuvo auscultándolo.- Vive,
dijo al Jefe, pero hay que reanimarlo inmediatamente o habremos perdido la
oportunidad de salvarle.- Pusieron
manos a la obra.- A veces daba la
sensación de que respondía a los movimientos, otras no.-
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