lunes, 18 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


 

CAPÍTULO   CLXV

EXPLORACIÓN POR EL DESIERTO

 

               Hacía un calor terrible.-   El aire del desierto en aquella época y a aquellas horas del día quemaba la piel.-   Había que protegerse con los protectores que levaban para tal efecto.-   El Jefe iba delante y se encaminó en dirección a la mar, camino que ya conocían por haberlo explorado al principio, cuando llegaron.-

               Tenían órdenes del Jefe de ir midiendo todos la distancia, con el fin de sacar una media de los tres aparatos, si es que existieran diferencias.-   El Macizo se estaba quedando atrás, dentro de poco sería una mancha rojiza en el horizonte, que sobresalía en altura sobre la llanura del desierto.-   ¿Qué distancias calculas que existe hasta la orilla del mar, Jefe?.-   Vamos a descansar un poco a la sombra de aquel cactus y lo miraré.-   Lo medimos anteriormente.-

               La sombra de los cactus es alargada y espesa.-   No tiene ramificaciones a penas y las que le sobresalen son de sombra delgada que sirve para  cubrir un cuerpo.-   Sin embargo el tronco de algunos puede dar sombra  para varias personas, como era el caso de este que les servía de descanso a los tres hombres.-

               Hay sobre diez kilómetros, de los que ya llevamos caminados cinco.-   ¿Y como piensas que volvamos?.-   Yo pensaba que a la vuelta y debido a que estaremos un poco cansados, que alquiláramos un vehículo que nos  volviera al hotel.-

               Si hay sobre diez kilómetros hasta la orilla del mar, la cuestión es que entre la ida y la vuelta haremos veinte kilómetros hasta regresar.-   No está mal este ejercicio de deporte.-

               No tendremos  ni tiempo para pescar algunos peces para la cena.-   Es que en el mar que existe rodeando el desierto no hay peces, según dice los pescadores.-   Es vida muerta, como ocurre aquí en pleno desierto.-   Con el agua que hemos dejado ahí dentro, y las ganas que tiene Marci de poner una ganadería, si pudiéramos subirla de alguna forma al desierto, podíamos hacer  un ‘oasis’.-

               Sí, eso es.-   Un oasis en pleno desierto.-   Con aquel agua potable que caía directamente al lago, que parecía salir la galería llena, sí que dejaba el desierto de ser un árido lugar improductivo.-   Pasaría a los anales de la Historia de Marte como el descubrimiento de la tierra prometida y conquistada por tres hombres valerosos, que expusieron sus vidas para realizar tamaña odisea.-   A que suena bien, Jefe.-   Y también suena que me has dado una gran idea.-   Tu tienes una gran inteligencia, Españolo, y con tu ayuda y experiencia, vamos a intentar realizar algo que va hacer Historia en Marte.- ¡Me apunto al milagro¡.

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario