CAPÍTULO CXXXIV
EXPLORACIÓN EN EL
DESIERTO
Día tras día estaban dedicando a
la exploración del desierto, minuciosamente, como si dependiera de ello buscar
una ‘aguja en un pajar.- Cactus y más
cactus, algunas plantas que nadie conocía ni sabía como llamarles, que según
los marcianos de la expedición no habían visto nunca.- Tendrían que ponerles un nombre.-
Los únicos seres de la familia
parasitaria que encontraban estaban en los cactus, pegados como lapas en cuanto
se acercaban.- Subían y bajaban y se
perdían en las profundidades arenosas por unos pequeños orificios que tenían
construidos.-
Igualmente le pasaba a aquellas
plantas sin nombre, de constitución leñosa que estaban visitadas por las
familias filoxéricas que visitaban la
planta y después se perdían en los infiernos calientes de las arenas
desérticas.- Plantas que alcanzaban una
altura de hasta más de tres metros y algunas tenían un grosor como el cuerpo humano,
seguramente las más viejas.- Las hojas
no eran tales, sino unas alagadas fibras que servían de hojas.-
Así un día y otro, hundiendo los
pies en la ardiente arena, dando vueltas de acá para allá, tomando nota de los
caminos recorridos, señalizando los recorridos en cactus y arbustos leñosos,
para no tener que volver a explorar el mismo terreno.-
El desierto era bastante amplio,
y por la parte sur llegaba hasta perderse bajo las aguas serenas y saladas de
la mar, donde decían los pescadores que no había vida, que no había fauna, que no pescaban nada en esas
cercanías.-
En sus andanzas llegaron cierto
día hasta el mar.- Las aguas daban las
tonalidades rojizas de las arenas que se perdían bajo el refrescante
líquido.- Estaban llegando al final de
la exploración por el desierto arenoso, con tantos kilómetros de distancia del
Macizo rocoso, que hubo día que tuvieron que caminar con celeridad para poder
encerrase en la cueva antes de que comenzara el viento de la noche, que podría
hacerles volar y estrellarse.-
Hoy voy a hablar con mi amigo
Marci, que tendrá algunas noticias
frescas.- Hola Marci, hola
Españolo.- Ya tengo preparadas las
vacas para el desierto, así que ve preparando el agua.- Sin cachondeo, marciano, que hemos sudado la
zamarreta dando vueltas y más vueltas a este maldito desierto. ¿ Qué noticias me puedes dar, Marci?.- Como no sea que los hijos de su mamá, los
rojizos me refiero, cada día están comprando más gente entre los Sabios de las
Leyes, en los mandos del Ejército y el que no se rinde ‘manotazo’ a él.-
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