lunes, 18 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


 

CAPÍTULO   CLX

ATRAPADOS

 

               A la mañana siguiente, cuando el viento se había calmado y casi desaparecido, ya con las claras del día, los tres hombres se disponen a tomar alguna medida para salir de aquella  situación en la que estaban metidos.-   El Españolo hizo notar al Jefe que toda la noche había tenido filtraciones de aire en la espalda y estaba helado.-

               Que allí debía haber gato encerrado.-   comenzó la inspección de aquella zona de la cueva por donde le entraba el aire al Españolo.-   Había muchas piedras amontonadas de cualquier manera, pero muy apretadas.-   Daba la impresión de que el aire las había ido amontonando, como era normal en aquella zona y las empujaba con fuerza.-   Por fin consiguieron retirar algunas de las más pequeñas y de pronto entró un pequeño haz de luz desde fuera.-

          ¡Milagro, milagro¡, exclamó el Españolo.-   Ya te lo dije, Jefe, que tenía surgir algún milagro.-   Esperemos que tu Dios siga haciendo milagros, porque por esa pequeña gatera no saldrían ni los gatos.-

               Manos a la obra.-   Picos, palas, cuchillos, uñas y dientes, y a retirar piedras y arena de esta parte, sobre todo alrededor de la ‘gatera’.-   Efectivamente, los tres hombre pusieron manos a la obra, que no era cualquier cosa, para retirar los escombros acumulados en aquella parte de la cueva donde descubrieron que entraba la luz del día.-   La tarea era demasiado problemática.-  

               Resultaba que toda la arena y piedras que iban retirando de aquel lugar no había otro sitio donde echarla que en la cueva, por tanto la cavidad se iba estrechando y muy pronto si no conseguían abrir una salida, la situación sería insostenible.-

               Una pequeña cueva, con espacio reducido para tres hombres y sus correspondientes equipajes, que ahora se le estaba acumulando piedras y arena de la que retiraban de aquella presunta entrada o salida si es que lo conseguían.-   Llegado a una situación en la que ya no podían descubrir más porque la cueva estaba llena y casi no podían respirar.-   Qué hacer era lo perentorio.-

               El Españolo propuso que fueran echando fuera de la cueva la arena y piedras pequeñas que cabían por la abertura, con el fin de habilitar espacio para seguir descubriendo, ya que las piedras grandes y medianas no cabían salir todavía.-

               La titánica tarea de echar fuera parte del escombro acumulado en el espacio de la cueva les dejaba agotados, a pesar de haber tenido suerte de que el agujero parecía estar cerca de un abismo y desaparecía con facilidad lo que echaban al exterior.-

 

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