CAPÍTULO CLX
ATRAPADOS
A la mañana siguiente, cuando el
viento se había calmado y casi desaparecido, ya con las claras del día, los
tres hombres se disponen a tomar alguna medida para salir de aquella situación en la que estaban metidos.- El Españolo hizo notar al Jefe que toda la
noche había tenido filtraciones de aire en la espalda y estaba helado.-
Que allí debía haber gato
encerrado.- comenzó la inspección de
aquella zona de la cueva por donde le entraba el aire al Españolo.- Había muchas piedras amontonadas de
cualquier manera, pero muy apretadas.-
Daba la impresión de que el aire las había ido amontonando, como era
normal en aquella zona y las empujaba con fuerza.- Por fin consiguieron retirar algunas de las
más pequeñas y de pronto entró un pequeño haz de luz desde fuera.-
¡Milagro, milagro¡, exclamó el
Españolo.- Ya te lo dije, Jefe, que
tenía surgir algún milagro.- Esperemos
que tu Dios siga haciendo milagros, porque por esa pequeña gatera no saldrían
ni los gatos.-
Manos a la obra.- Picos, palas, cuchillos, uñas y dientes, y a
retirar piedras y arena de esta parte, sobre todo alrededor de la ‘gatera’.- Efectivamente, los tres hombre pusieron
manos a la obra, que no era cualquier cosa, para retirar los escombros
acumulados en aquella parte de la cueva donde descubrieron que entraba la luz
del día.- La tarea era demasiado
problemática.-
Resultaba que toda la arena y
piedras que iban retirando de aquel lugar no había otro sitio donde echarla que
en la cueva, por tanto la cavidad se iba estrechando y muy pronto si no
conseguían abrir una salida, la situación sería insostenible.-
Una pequeña cueva, con espacio
reducido para tres hombres y sus correspondientes equipajes, que ahora se le
estaba acumulando piedras y arena de la que retiraban de aquella presunta
entrada o salida si es que lo conseguían.-
Llegado a una situación en la que ya no podían descubrir más porque la
cueva estaba llena y casi no podían respirar.-
Qué hacer era lo perentorio.-
El Españolo propuso que fueran
echando fuera de la cueva la arena y piedras pequeñas que cabían por la
abertura, con el fin de habilitar espacio para seguir descubriendo, ya que las
piedras grandes y medianas no cabían salir todavía.-
La titánica tarea de echar fuera
parte del escombro acumulado en el espacio de la cueva les dejaba agotados, a
pesar de haber tenido suerte de que el agujero parecía estar cerca de un abismo
y desaparecía con facilidad lo que echaban al exterior.-
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