domingo, 17 de enero de 2016

GOLPE DE ESTADO EN MARTE


 

CAPÍTULO   CXXVVIII

CONTINUACIÓN DEL ASCENSO

 

               A la mañana siguiente continuaron el ascenso galería arriba.-    Iban pensando en el incidente que pudo costarles la vida a los tres hombres.-    Pero había que tener los sentidos puestos en la subida por si se encontraban con otra nueva sorpresa.-   Subir, subir y subir sin saber a donde les llevaría aquella galería ascendente.-

               Con qué cantidad de comestibles y agua disponemos, pregunta el Españolo.-   El jefe dice que podrían resistir cerca de una semana, si se racionaban, que de momento no existían causas que aconsejaran tales medidas.-   Seguiremos  esta subida y veremos donde nos lleva, si no tenéis otros planes.-

               Llegaba un momento en que los hombres estaban cansados y decidieron que había que hacer un alto en el camino.-   Decidieron aprovechar  una pequeña explanada de las muchas que iban encontrando en el camino.-   Allí se tumbaron muy cansados.-   Esto no le prohibía al Españolo ponerse en contacto con su amada.-

               ¡Cariño mío, cómo estás¡.-   ¡Pensando en lo golfo que eres¡.-   No me eches esos piropos tan elegantes, querida.-   Aunque quisiera, no podría dejar de decirte que te quiero, que estoy medio muerta desde que me dejaste sola, que estoy deseando de que vuelvas para darte muchos, muchos besos y abrazarme a ti hasta ahogarte, porque te lo mereces, grandísimo abandona mujeres.-

               ¡Qué felicidad oír tus palabras, querida mía¡, aunque tenga que soportar tus reproches, que he reconocer que los merezco.-   Pero no sufras, que cuando vuelva te voy a hacer doblemente feliz, estaré a tu lado día y noche, seré tu esclavo, aunque ya lo soy desde lejos.-   No vas a conocer otra mujer más feliz que tú, serás la única en Marte ahora, en la Tierra después y en el Universo siempre, que tenga en vez de un marido, un esclavo dispuesto a todas horas a obedecer tus caprichos, tus órdenes, tus sentimientos.-

               Querido mío, ¿sabes lo que se suele decir en mi tierra de los hombres que prometen mucho?.-   Casi era mejor que no me lo dijeras, porque me lo figuro.-    Pues eso, que prometer hasta meter, y una vez metido nada de lo prometido.-   ¡Qué feliz me haces con tus insultos, querida¡.-   Además, me los merezco.-   Soy un soquete, un inútil, un desgraciado, un aventurero, un merluzo, un tonto de capirote, y un hombre que ha estado a punto de caer en los más profundos abismos y estrellarse, por cabezón y desgraciado.-

               ¡No, por favor, no corras riesgos, que yo te estoy esperando con todo mi amor, con todo mi corazón, con todo mi cariño¡.- 

 

 

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