CAPÍTULO CXXXVVVII
UNA
SORPRESA EN CAMINO
Continúa la marcha hacia el infinito, pendiente abajo,
cada vez más pronunciada.- Los tres
hombres tenían ganas de terminar de bajar, porque no estaban seguros de adonde
les llevaba aquella galería que cada vez era más pendiente.-
Era una lucha contra viento y
marea.- Bueno, contra viento no porque
allí no corría tal fenómeno, pero contra marea podía ser, puesto que estaban ya
bajo mínimos, es decir, bajo el mar.-
Un olor a marisma, a agua de mar llegaba desde la galería.- Algo estaba a punto de ocurrir y les daba un
poco de miedo de las consecuencias.-
Bajando y bajando llegó la
ocasión que tenían que sostenerse apoyados en los laterales de las galerías
para poder sostenerse de pie.- La
pendiente era alrededor del cincuenta por ciento en aquel último tramo de la
bajada.- Una pequeña explanada y un
lago, ese era el final de aquella aventura cuesta abajo.- Rodearon aquel lago o laguna, que todavía no
se sabía la extensión de la balsa de agua.-
No tenían tiempo de rodearlo
todo porque tenía más extensión de la prevista y decidieron buscar un lugar
donde pernoctar aquella noche -- noche del reloj --, porque era la única forma desde hacía unos días que podían conocer la llegada de la noche.-
De pronto se dieron cuenta de
que las linternas no alumbraban, pero veían perfectamente a lo lejos.- ¿Qué estaba ocurriendo?.- ¡Una aurora¡, exclamó el Españolo.- ¿Una aurora?, preguntan los marcianos.- ¿Qué significa eso, Españolo- En Marte no se como le llamáis a este
fenómeno.- En el Planeta Tierra, una
Aurora significa luz, luz rosada.-
Fijarse allá al fondo del lago como se ve desde aquí una luz rosada en
el horizonte.- Fijarse también en que
vemos perfectamente sin utilizar las linternas.-
¿Y qué buenas nuevas nos trae
este fenómeno de la naturaleza que en tu planeta se llama Aurora, con nombre de
mujer.- Eso no lo se Jefe.- Descansemos aquí veinticuatro horas y
observemos los misterios que nos puede enseñar.- De momento tenemos unas pequeñas
atalayas donde estar a salvo de las olas
que se pudieran producir, que no son descartables, aunque ahora vemos una
serenidad absoluta en esas aguas estancadas.-
Subieron una pendiente con miles trabajos, ayudándose unos a otros para
no resbalar y se instalaron en la atalaya que les indicó el Españolo.- Buscaron los colchones de plumas de todas
las noches y las almohadas correspondientes y se dispusieron al descanso, que
buena falta les hacía.- El Españolo a
lo suyo, a ver y hablar con su amor……
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