CAPÍTULO CXXXVVVI
DECIDEN LA MARCHA
Mi querida Flor, te estoy viendo
tan hermosa, tan serena, tan alucinantemente bella, que no tengo por menos de
llamarme ceporro, alcornoque, imbécil, aventurero, miserable y alimaña.- A nadie con dos dedos de frente, con un
mínimo de sentido común se le ocurre abandonar a una mujer como tú, nada más
que a mí.- Cariño, no te martirices,
que te estoy esperando , que estoy rezando por ti, por tu pronta vuelta a este
mundo, porque estemos juntos otra vez, que sea pronto, que me sigas queriendo,
que no te olvides de mí, que vuelvas a hacerme feliz otra vez, que deseo tus
besos, que te deseo a ti de nuevo, que no seas más alcornoque, ¡me oyes¡.-
¿Buenas noticias?, pregunta el
Jefe levantándose para echar en suertes
el camino que han de seguir.-
Como siempre, mucho amor y más amor, y al final una reprimenda que me
merezco por ceporro.-
Pues deja ya de sufrir, echa aquí
una mano, saca ese número que decide la
bajada la vuelta atrás.- Como siempre, el Jefe se queda sólo en la
votación .- La decisión de la mayoría,
que son dos, es bajar y bajar, ya que eso era lo que venían haciendo el día
anterior, cuando tuvieron que interrumpir la bajada.-
Comenzaron la bajada con muchas
precauciones, debido a la sorpresa que se habían llevado no hacía tanto
tiempo.- Galerías de aquella clase
debía de haber bastantes por aquellos lares.-
Si una vez habían tenido suerte de salir con vida, puede que otra no sea
la más indicada .- Precaución era lo
que llevaba el Jefe que iba delante.-
La bajada era lenta debido a haber estrechado las precauciones, pero
también a lo empinado de la pendiente para no resbalar.-
Bajaban en una pendiente de más
del treinta por ciento, que iba aumentando poco a poco y de seguir así estarían
pronto en el cuarenta o el cincuenta por ciento.- Una bajada a la fuerza, a la que pronto
decidirían si continuaban o se volvían, dependiendo de si aumentaba la
pendiente o se moderaba.-
Hay un pequeño rellano, tal vez
tardemos en encontrar otro parecido, porque la pendiente no lo permite.- Debemos aprovechar para descansar y
reflexionar sobre el camino que llevamos y sus consecuencias finales.-
El Españolo aprovecha siempre la
ocasión, que como ‘dicen la pintan calva’, para echar un vistazo a su amor, que
está en el comedor con Marci, dispuestos a la cena.- Parece que no está muy triste, que charla
con Marci, que está sonriente a veces, que está bellísima, le brillan los ojos,
pero no le habla esta noche.- ¡Aguanta,
Españolo¡
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