CAPÍTULO LXXXVVVI
LOS POLÍTICOS TAMBIÉN
EN LA FIESTA.
Españolo, parece que
Flor trae cara de buenos amigos.- Sí,
por fin está consiguiendo conquistarme, aunque todavía no lo ha conseguido plenamente.- Lo cierto es que os estáis divirtiendo esta
noche mucho y lo estáis pasando bien.-
Eso es una verdad como un templo, exclama Flor de Loto.- Si hubieras escuchado todo lo que me ha
dicho.- Está coladito por mí.- ¿Y tú por él Qué?.- Yo por él como una tonta, enamorada sin
remedio.-
Quién nos iba a decir que íbamos
a venir a Marte a encontrar el amor verdadero, el amor con mayúsculas, el amor
mientras estemos aquí, porque me acaba de decir que cuando volvamos, cada cual
a su casa y colorín colorado.- ¿Eso es
verdad, Españolo?.- Eso son bromas de
ella, que ya aprendió un poquito.- ¡A
que te arreo¡.- ¿lo ves?
Bueno, escuchar un momento y
dejar de arrullarse.- En aquella mesa
está un personaje político, rodeado de sus escoltas, que no son menos de una
docena y los que estarán en los alrededores del hotel.- ¿Y quién es ese personaje político,
Marci?.-
Mirarle a los ojos a ver si lo
conocéis.- Me da la sensación, dice Flor de Loto muy, que esa persona la he
visto yo en alguna parte.- Su mirada es
como si te viera y no te estuviera mirando, es decir, huidiza, vidriosa,
escondida y a la vez vigilante.-
Nadie mejor que una mujer para
describir a un hombre, dice el marciano.-
Ese es, nada más y nada menos, que el Reflexivo-Talibono.- ¡Nó¡, no puede ser que lo tengamos a tiro,
exclama el Españolo.- Sí, amigo
mío.- Es natural de este Departamento y
viene con frecuencia por estas latitudes, donde tiene grandes
propiedades.- Y, naturalmente, siempre
que viene está rodeado de una docena de guardaespaldas.- Que te crees tu eso.- La docena de guarda espaldas es los que
estás viendo, pero es seguro que ahí fuera hay más de cincuenta.- Siempre que viene a este Departamento trae un ejército.-
Quién nos iba a decir que
veríamos a este ministrable sin conciencia, sin vergüenza, sin corazón, en una
fiesta, en un espectáculo de estas características.- La gente sin corazón no pensábamos que
tuvieran más gustos que hacer daño a los demás, a la sociedad en su
conjunto.- Quién diría que este hijo de
Satanás puede sonreír sin que le remuerda la conciencia, con los asesinatos que
tiene encima.- Cálmate, Marci, no te
excites, que el pueblo le volverá la espalda en las primeras de cambio.- Pero es que quedan cerca de los cinco años
todavía, Españolo, mirando esas ojos vidriosos, de sentimientos ocultos, y
escuchando sus falsas palabras, viendo su figura tenebrosa.- Pues lo tienes a
tiro.
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